Imprimir esta página

Simulación

Escrito por  Oct 13, 2018

Si desde hace varios años se liberó el precio de la tortilla, no son entendibles las declaraciones del delegado estatal de la Profeco en Guerrero, Saúl Montúfar Mendoza, en el sentido de que el único producto de la canasta básica que ha incrementado de precio en este año ha sido la tortilla por lo que, afirma, han sido suspendidas 17 tortillerías.

Bien sabido es que la Procuraduría Federal del Consumidor dejó de controlar el precio del producto, dedicándose a supervisar el peso del mismo, lo que quiere decir que tiene facultades para sancionar por entregar pesos incompletos, pero no por elevar el precio.

Hace algunos años, inspectores de la dependencia recorrían la ciudad; se colocaban cerca de una tortillería y a la persona que iba pasando luego de comprar sus tortillas, se las pedían y procedían a pesarlas, descubriendo en seguida que el peso estaba incompleto; acto seguido, sancionaban al establecimiento.

La práctica desapareció, lo que no significa que los despachadores hayan renunciado al truco de colocar imanes o ligas en la báscula para que, a la vista del cliente, la masa o la tortilla pese lo que el consumidor pagó.

Así, los tortilleros pueden vanagloriarse de sacrificar sus utilidades al no subir el precio de sus productos, pero en cambio atracan en el pesaje.

La Profeco, por su parte, también queda bien ante el público aparentando que está castigando a aquellos comerciantes que se atreven a salirse de los acuerdos; no obstante, el delegado Montúfar Mendoza no muestra ni un solo documento, alguna fotografía o video en el que conste que efectivamente el tortillero recibió su merecido.

Por tanto, mientras los pomposamente llamados industriales de la masa y la tortilla simulan respetar el precio, Profeco simula castigar a los infractores, resultando ser el consumidor el único perdedor, que no se queja por no tener confianza en las autoridades. n