Los enemigos de Acapulco

Escrito por  Oct 09, 2018

La intervención de la alcaldía de Acapulco podría dar un giro en el funcionamiento del Fideicomiso de Promoción Turística del puerto (Fidetur), que hasta ahora se ha manejado con opacidad y sin ofrecer resultados de su operación, contando, si no con la complicidad, sí con la complacencia de funcionarios estatales y municipales del área turística.

En el consejo de administración de Fidetur, el ayuntamiento de Acapulco cuenta con una vocalía, que tiene derecho a voz y voto, no obstante lo cual las administraciones municipales se han mantenido al margen o se han coludido con los responsables del Fideicomiso de tal manera que los han dejado en completa libertad para que hagan lo que les venga en gana sin exigirles cuentas, ni resultados.

Por lo que se refiere al actual ayuntamiento, el secretario de Turismo, José Luis Basilio Talavera, declaró que una vez que tome posesión la alcaldesa Adela Román Ocampo de la vocalía, pedirá en la próxima reunión del consejo de administración informes sobre los recursos gastados.

Basilio Talavera se expresó al ser entrevistado respecto al informe del primer semestre de 2018 que presentó el Fidetur, en el cual hace constar haber gastado 99 millones de pesos, sin que defina los resultados derivados de la promoción.

Si bien ni la Secretaría de Turismo estatal, ni la municipal han exigido transparencia en el gasto, como tampoco claridad en la labor supuestamente promocional que lleva a cabo, no todos están contentos con lo que hace Fidetur, ni con la manera en que lo lleva a cabo.

Al respecto, Basilio Talavera comentó que una de las propuestas de los integrantes del sector turístico durante la campaña de la actual alcaldesa fue una necesaria restructuración del fideicomiso, que durante seis años ha presidido el gerente del hotel Elcano, Pedro Haces Sordo.

El funcionario municipal se mostró descontento respecto al hecho de que “el promedio de ocupación hotelera nos dice mucho, 48.2 por ciento en 2017, que no llega ni a la media nacional, mientras que de los 40 millones de turistas extranjeros que visitan México, menos de medio millón vienen a Acapulco”.

Mientras Acapulco no abandona el rango de destino finsemanero, ni Fidetur, ni Sectur estatal, ni Turismo municipal, han justificado su funcionamiento. Si realmente trabajaran, en estos meses de menos afluencia de paseantes del año se reflejaran los resultados, pero hay hoteles en los que, aun en fin de semana, no tienen un solo cuarto ocupado, como ocurre en el Acapulco Tradicional.

En estos meses llamados septhambre y octhambre, conocidos así por los turisteros por la escasa presencia de paseantes en la peor época del año, ¿dónde están los turistas traídos por la promoción de Fidetur?

Gobernantes y funcionarios se adornan con la incontenible avalancha derivada de los puentes y periodos vacacionales, cuando son compatriotas procedentes de los estados circunvecinos de Guerrero y particularmente de la Ciudad de México, los que atiborran playas y establecimientos turísticos y que vienen no por la promoción que pudieran hacer, que no la hacen, sino porque Acapulco es un destino cercano y con precios al alcance de todos los bolsillos.

Ningún gobernante se ha ocupado de diversificar los atractivos turísticos de Acapulco, que no deja de ofrecer sol, arena y playa, razón por la cual los turistas estadunidenses y canadienses, que constituían nuestro mercado tradicional, dejaron de venir y prefirieron otros destinos hasta más cercanos, como Cancún, y con oferta diversificada.

El sector oficial bate palmas por la reanudación de visitas de los cruceros, cuyos pasajeros tocan Acapulco sólo de paso; bajan del barco, hacen un pequeño recorrido por sitios de interés, compran algunas artesanías en el trayecto, regresan a la nave y ese mismo día parten hacia otros destinos, sin gastar prácticamente nada.

 La violencia se ha sumado a los factores que han alejado al visitante; de ahí se han colgado las autoridades para justificar la falta de turistas, soterrando aun más los proyectos que sobre ecología (Laguna Negra de Puerto Marqués) y cultura (petrograbados de Palma Sola) había antaño como medida para recuperar a paseantes extranjeros y soslayando la deficiencia de servicios públicos y las playas contaminadas por fugas de aguas negras provenientes de las partes altas.

Luego entonces, ¿cómo hallar elementos para medir y evaluar el trabajo que supuestamente hacen Fidetur, Sectur y Turismo municipal? ¿Qué hacen con sus jugosos presupuestos anuales? ¿Dónde están los turistas?