AMLO-Astudillo, misma frecuencia

Escrito por  Oct 05, 2018

Alentadora resultó la visita que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, hizo a Guerrero.

El propósito era, según la agenda, agradecer a los guerrerenses haber sufragado por López Obrador, pero, tras el evento, pudo palparse un detalle muy importante: hizo sentir al gobernador Héctor Astudillo Flores que en el próximo gobierno nadie le hará sombra ni ejercerá un poder paralelo al del jefe del Ejecutivo estatal.

Astudillo Flores, quien recibió al próximo presidente de la República, se mostró de buen ánimo, relajado, a gusto, en el evento en que acompañó al distinguido visitante.

No era para menos: AMLO advirtió a Pablo Amílcar Sandoval, próximo delegado único del gobierno federal en el estado, que quien manda en Guerrero por mandato popular es el gobernador Héctor Astudillo.

Nada de mensajes entre líneas que se prestan a interpretaciones que a cada quien convenga. Fue directo, tajante, contundente.

En Guerrero, precisó, el que manda es Astudillo Flores y cada acción que a través de la delegación proyecte llevar a cabo el gobierno federal en la entidad, no se realizará sin el conocimiento y consentimiento del primer mandatario de la entidad.

El 1º de julio, en cuanto se conoció el triunfo del candidato de Morena a la Presidencia de la República, Astudillo Flores aplicó su sensibilidad política, reconociendo que había ganado y expresando su voluntad y disposición de trabajar con él coordinadamente.

Empero, semanas después, cuando López Obrador anunció su idea de designar un solo delegado para todas las dependencias del gobierno federal en la entidad, en vez de nombrar uno en cada oficina como se ha venido haciendo tradicionalmente, pareció aflorar el descontento de Astudillo Flores, quien, abiertamente, se pronunció contra el proyecto, externando su rechazo a lo que llamó “súper delegado”.

Incluso, en una reunión de AMLO con gobernadores, Astudillo Flores tomó la palabra para fijar su postura en ese mismo sentido.

López Obrador pareció haber tranquilizado ahí mismo a los mandatarios estatales, porque a partir de ese momento lo que parecía una fricción con el presidente entrante, se diluyó.

Ahora con la visita del presidente electo y su manifestación de respeto y apoyo al gobierno estatal, Astudillo Flores ofrece la impresión de ser un gobernador del que ha desaparecido el malestar, y López Obrador la de un presidente dispuesto a darle su lugar a la primera autoridad del estado y de estar decidido a impulsar la entidad, dejando a una población rebosante de optimismo que fortalece la esperanza de que a los guerrerenses y a Guerrero, les irá bien en la próxima administración. n