Promesas realizables

Escrito por  Oct 04, 2018

Si bien tienen razón intelectuales y analistas que han manifestado comprensibles dudas acerca de cómo Andrés Manuel López Obrador hará realidad algunas de sus promesas de campaña –porque, en efecto, algunas de éstas resultan inquietantes o, por lo menos, intrigantes–, nadie podrá negar que el presidente electo ha venido resolviendo las dudas con creatividad, para tranquilidad de los sectores más preocupados, pues además lo ha hecho sin inclinarse demasiado a la izquierda.

Ejemplo de ello dio ayer en su visita a Acapulco, cuando abordó el tema que más preocupa a los guerrerenses –como a la mayoría de los mexicanos–: la inseguridad, y reiteró algunas de sus propuestas que, junto con otras que esta vez no mencionó, constituyen una iniciativa de solución integral al problema, como no la ha habido hasta ahora.

El presidente electo refrendó su intención de rescatar de las garras de la delincuencia a los jóvenes marginados. Son los muchachos, por su inexperiencia en la vida, por la desorientación propia de su edad y por su temeridad, la carne de cañón de los grupos delictivos: los reclutan, los arman, los drogan y los mandan a hacer la guerra a otros grupos y a las autoridades. Por supuesto que en ese afán esos jóvenes mueren por cientos, y los criminales ni siquiera se toman la molestia de ayudar a su familia.

López Obrador refrendó su propuesta de ofrecerles un ingreso mientras sean aprendices de algún oficio licito, para lo cual previamente pactó la colaboración del sector empresarial, lo que nadie antes había intentado.

Este compromiso se complementa con la promesa de becas para estudiantes de todos los niveles, “para que no abandonen sus estudios”, y de nuevas universidades, que serán creadas con las contribuciones que hagan los legisladores locales y federales de su partido, y los funcionarios de su gabinete.

Así, con ingreso seguro a cambio de aprender un oficio, y con universidades y becas, no será tan fácil para los jóvenes caer en las redes de la delincuencia, y quien elija ese camino no lo hará por falta de opciones.

Las propuestas no paran ahí: hay otras cuya realización tiene que redundar en la pacificación del país. Entre ellas están la despenalización de las drogas, con lo cual el gobierno le quitaría al crimen organizado su principal ingreso; ir por el dinero de los criminales, no sólo detener a los cabecillas –pues, como dijo el próximo secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, el más peligroso de los capos es nada si no tiene dinero–; mando único policial, pues de todos los policías, el municipal es el más vulnerable, sobre todo porque su familia vive en la plaza, lo cual aprovechan los criminales para doblegarlo.

Incluso la descentralización física del gobierno federal puede ayudar a lograr ese objetivo, pues al diseminar las grandes dependencias por todo el territorio nacional se estimulará el desarrollo de las regiones en que éstas serán reubicadas. Ayer se supo que la Secretaría de Salud será instalada en el edificio inteligente que construyó Zeferino Torreblanca Galindo para las dependencias del gobierno estatal. Es un conjunto de medidas que, de ser realizadas, tienen que dar resultados, en mayor o menor medida, en el objetivo de vencer al crimen y su violencia. n