Fertilizantes, a revisión

Escrito por  Ago 23, 2018

Ahora que corren vientos de cambio en el país, los cuales empezarán a soplar con toda su fuerza a partir del 1º de diciembre, cuando entre en funciones el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador, sería deseable que entre los programas gubernamentales que serán sometidos a meticulosa revisión se incluyera el de la distribución masiva de fertilizante subsidiado entre los agricultores de Guerrero.

Este programa fue creado por el entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer como un recurso para retener para su partido, el PRI, el que comentaristas y críticos llamaban “voto verde”, es decir el de los habitantes del campo, que en las postrimerías del siglo pasado era el único que le quedaba al partido tricolor, pues el sufragio de las capas más educadas de la población había ido migrando gradualmente hacia otras opciones, de manera notoria hacia la izquierda, entonces representada por el PRD.

A lo largo de los más de 25 años que han transcurrido de entonces a la fecha, el programa de fertilizante subsidiado ha perdido el sello de aquel gobernante priísta y ha sido asumido por los campesinos de Guerrero como un derecho, por aquello de que las costumbres se vuelven leyes. Y a ningún gobernante, de izquierda o de derecha, se le ha ocurrido siquiera tratar de echarlo atrás, como que bien saben cuán hondo ha calado en el pensamiento rural.

Pero el programa enfrenta problemas, dos de los cuales son particularmente preocupantes: uno se refiere al aprovechamiento que grupos delictivos hacen del insumo; por la buena o por la mala, tienen infiltrados los padrones de beneficiarios, y tras hacerse del compuesto lo canalizan hacia cultivos ilícitos –igual que hacen con muchos otros recursos que el gobierno destina a ciudadanos de escasos recursos económicos–, y el otro tiene que ver con el insumo mismo, pues siendo de origen químico, daña los suelos cultivables del estado, que a la larga dejarán de rendir lo que hasta ahora, a contrapelo de la tendencia mundial a favor de volver a lo natural, para frenar la contaminación del planeta y atemperar el cambio climático.

Ya el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo hizo un esfuerzo para limitar los efectos perniciosos de las sustancias químicas que desde hace 25 años se diseminan con profusión por todo el estado gracias a este programa.

Pero, como es usual en el gobierno, su sucesor echó al bote de la basura ese y muchos otros esfuerzos. n