Los más incumplidos

Escrito por  Ago 22, 2018

El titular de la Fiscalía General del Estado, Jorge Zuriel de los Santos Barrila, no es, ni con mucho, la persona más indicada para reprochar a los ayuntamientos su ineficiencia para combatir la delincuencia, porque su dependencia sigue quedando a deber a la sociedad; habrá que reconocer, sin embargo, que el funcionario tiene razón en su apreciación.

Si bien De los Santos Barrila no ha hecho lo suficiente para alejar de la entidad el estigma de la impunidad, eso no ha sido obstáculo para recriminar a los presidentes municipales el hecho de no cumplir su obligación. En un primer término, sentenció, ellos son responsables de la seguridad mediante la prevención.

Cierto es que los alcaldes no han cumplido con su responsabilidad; así se lo ha restregado en más de una ocasión el presidente Enrique Peña Nieto, cuyas pifias en la materia, por cierto, también han quedado al descubierto, y el gobernador Héctor Astudillo Flores.

“Pareciera que la responsabilidad se la quieren dejar al gobierno estatal y la Federación”, expresó el fiscal general, con lo que han coincidido lo mismo Peña Nieto que Astudillo Flores.

Por su parte, los alcaldes, con excepción del acapulqueño Evodio Velázquez, no se dan por enterados ni se esfuerzan por asumir su responsabilidad, sino que dejan la chamba, efectivamente, al estado y la Federación.

Ayer, el primer edil porteño admitió que el próximo gobierno municipal no la tendrá fácil, pero recibirá una policía con 84 por ciento de certificación, con posibilidad de acceder a recursos extraordinarios en materia de seguridad porque por primera vez se ejercieron todos los recursos del Fortaseg, con una escuela policial en operación, y una policía con 50 por ciento de certificación con clave única.

Expuso que cuando asumió el gobierno la policía estaba en paro de más de un año, y hoy está laborando con más de mil agentes.

“Acapulco no es el mismo en la parte de seguridad, ni turística, que ha generado dividendos positivos”, dijo.

Por su parte, los demás alcaldes parecen recurrir a la frase muy popular en el ámbito político: “Que me den por muerto”. n