Histórico acuerdo

Escrito por  Ago 18, 2018

Al alcanzar ayer el acuerdo histórico de proponer la despenalización de la amapola con fines medicinales, el Congreso de Guerrero se ha colocado a la cabeza de todos los congresos del país, locales y federal, en lo que a este tema se refiere, y marca un hito que podrá servir de ejemplo y guía a los legislativos y ejecutivos de todos los otros estados del país.

La iniciativa aún tendrá que pasar por el Congreso federal, pues es éste el único facultado, por disposición constitucional, para legislar sobre las drogas y todo lo relacionado con ellas. Pero el Congreso local ha hecho su parte hasta donde le estaba permitido, y ese es su mérito.

Con 40 votos a favor y uno en contra, la Cámara de Diputados del estado aprobó este viernes la iniciativa para despenalizar el cultivo, la producción y la comercialización de la amapola en Guerrero para fines medicinales. La suerte de esta propuesta depende de lo que decida su contraparte federal, si bien lo más probable es que sea la próxima legislatura –en la que los legisladores de Morena, el partido del próximo presidente, Andrés Manuel López Obrador, serán la primera minoría– la encargada de llevarla a buen término.

A juzgar por las declaraciones de la próxima secretaria de Gobernación federal, Olga Sánchez Cordero, y más recientes del próximo secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo Montaño, la iniciativa guerrerense podría tener muchas posibilidades de transitar con éxito el proceso legislativo federal, si bien ello podría implicar un desencuentro de pronóstico reservado entre el próximo presidente, López Obrador, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien –en una actitud imperial, condimentada con su esquizofrénica personalidad– ya manifestó su desacuerdo con la propuesta.

Para México, sin importar lo que opine al respecto el inquilino de la Casa Blanca– es de vital importancia seguir su propio camino y tomar sus propias decisiones. Está más que probado que la estrategia prohibicionista en el tema de las drogas no soluciona nada, sino lo contrario: ha multiplicado el número de productores, la producción y el número de consumidores alrededor del mundo. Y en nuestro caso, ha sumido al país en un baño de sangre y violencia que parecen no tener final.

Este, sin embargo, podría estar más cerca de lo que parece. Sólo se necesita voluntad política y cambiar la estrategia: no más prohibición y no más persecución de “objetivos criminales prioritarios”; sí despenalización y sí concentrar los esfuerzos gubernamentales en cerrar el flujo de dinero a los delincuentes.

Ya lo dijo Durazo: el capo más peligroso no es nada si no tiene dinero. n