Riqueza mal distribuida

Escrito por  Jul 15, 2018

Tal vez no sea necesario reducir el Estado mexicano a su mínima expresión –o más allá de lo estrictamente necesario– para ahorrar recursos, porque México es un país abundante en ellos. El problema es que su riqueza está mal administrada y peor distribuida.

Hay muy pocos que ganan mucho legalmente –fortunas que nunca en su vida podrían consumir, aunque se esforzaran– y una inmensa mayoría que gana muy poco. Y este desequilibrio es el que tiene a México anclado en el atraso.

No faltan vías para superar esta situación sin tener que hacer una revolución. Una es la impositiva –gravámenes progresivos, que impongan mayor carga al contribuyente según que sean mayores sus ingresos– y otra es la obra pública promotora del desarrollo, que obedezca a una política diseñada para impulsar el crecimiento económico y social de México.

Es lógico que los ciudadanos de menores ingresos queden muy agradecidos con programas como el de uniformes y útiles escolares gratuitos; sin embargo hay que preguntarse cuántas carreteras, cuántos puentes, cuántas escuelas, cuántos hospitales dejarán de construirse para sostener un programa así, que da satisfacción inmediata a sus beneficiarios.

De manera similar, mantener estable el precio de la gasolina de seguro calma los ánimos sociales, pero si es a costa de recursos fiscales, con la agravante de que un subsidio de ese tipo es, por fuerza, indiscriminado, y por tanto beneficia a todo el que consume de manera directa o indirecta ese combustible, habrá que preguntarse lo mismo. En este caso, las personas más adineradas del país, las que tienen varios vehículos, todos con motores grandes, lo que los hace grandes consumidores, se ahorrarían mucho con un subsidio así. ¿Y cuántas obras potenciadoras del desarrollo dejarían de construirse para mantener la estabilidad del precio del insumo?

Pensiones, becas y otros apoyos directos son soluciones de efecto profundo porque son apoyos específicos, que se entregan a personas que en verdad necesitan el apoyo. Son excelentes mecanismos de redistribución del ingreso por la vía fiscal.

Otra vía es la salarial, con la debida cautela, porque aumentos generalizados y voluminosos también pueden ser inflacionarios, y ya todo mundo debería saber que la inflación es la manera más efectiva de disminuir el poder adquisitivo del dinero, que afecta más a los que menos tienen, es decir a quienes se supone que deberían ser beneficiados. n