A ras de lodo

Escrito por  May 24, 2018

Mal se vio el candidato de la coalición Todos por México, José Antonio Meade Kuribreña, al emprenderla contra Nestora Salgado García, candidata de Morena a senadora, a quien durante el segundo debate presidencial acusó de secuestradora.

En primera, fue un desatino que un hombre arremetiera contra una mujer, una dama; por simple cuestión de imagen, se hubiera abstenido; en segunda, no tuvo escrúpulos en erigirse en juez y sentenciarla como culpable, cuando fue precisamente un juez el que emitió el veredicto en el sentido de que era inocente, y ordenó su libertad.

Culpable o inocente, Nestora Salgado fue ya juzgada y está libre por decisión de un juez; en consecuencia, ni Meade, ni ninguna otra persona puede erigirse en tribunal para sentenciarla por segunda ocasión porque, constitucionalmente, nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito.

Se habla de que hay dos interpelaciones contra la decisión judicial; en el supuesto de que así sea, Nestora Salgado no puede ser considerada culpable, porque el proceso no habría terminado.

El caso es que el candidato que se jacta de ser muy honesto, muy preparado y de alto nivel, no demostró poseer muchas luces cuando, con tal de atacar al candidato de la coalición Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, no tuvo inconveniente en arrojarse al charco para embestir a la candidata a senadora.

Ahora que, tampoco se azoten aquellos defensores de la ex comandante de la Policía Comunitaria de Olinalá diciendo que fue violencia de género; sencillamente Meade quiso golpear y lo hizo de una manera nada elegante, ni inteligente, porque para zarandear a López Obrador, siendo una luminaria como dicen que es, tuvo a su merced un cúmulo de recursos derivados de su experiencia adquirida en su paso por sus puestos en el sector público, pero optó por arrojar lodo.

Por su parte, tampoco la dirigencia priísta estatal, a cargo de Heriberto Huicochea, mostró inteligencia al abordar el tema al escupir al cielo aduciendo que Nestora Salgado, cuando anuncia que interpondrá denuncia penal contra Meade por difamación, busca llamar la atención porque son tiempos electorales, sin tomar en cuenta que Meade fue precisamente por eso que lo hizo.

De esta manera los candidatos y sus guías privilegian navegar en el fango en vez de ocuparse de armar y fundamentar propuestas que convenzan a los electores; prefieren nadar en un océano de ambigüedades en vez de conectar el cerebro para hacer llegar a la gente planteamientos concretos y viables, en vez de ocurrencias y golpes bajos. n