En busca de justicia

Escrito por  Abr 02, 2021

En una de sus jornadas de campaña, la correspondiente al 30 de marzo, la candidata del Partido Acción Nacional (PAN) a gobernadora, Irma Lilia Garzón Bernal, tocó un punto muy sensible para la sociedad guerrerense.

“Hace falta un gobierno que garantice el acceso a la justicia pronta y efectiva”, expresó la panista.

Citó que una de sus principales propuestas es generar mejores condiciones para que se haga una realidad la aplicación pronta de la justicia.

Independientemente de las posibilidades que tenga o no de llegar al cargo, Garzón Bernal abordó un punto de suma importancia, pero quien llegue a la gubernatura deberá tomar en cuenta antes de que siga haciendo promesas sobre el tema: que la encargada de impartir justicia es la Fiscalía General del Estado (FGE), institución que, desde 2015, al ponerse en marcha el nuevo sistema de justicia penal acusatorio, se transformó en órgano autónomo y se colocó, por consiguiente, fuera del alcance del jefe del Ejecutivo estatal.

La idea del legislador fue, precisamente, que el gobernador de cada estado no tuviera ya injerencia en la FGE, como venía sucediendo.

Por tanto, cuando menos en teoría, de acuerdo con las reformas hechas a la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Guerrero, publicadas en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de fecha 29 de abril de 2014, la Fiscalía General del Estado de Guerrero es un órgano público autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, que se regirá en su actuación por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos.

Sus funciones no podrán ser influidas ni restringidas por ninguna otra autoridad, puntualiza en su artículo 5 la ley orgánica de la Fiscalía.

Por otra parte, corresponde al Ejecutivo presentar al Congreso del estado la propuesta para, llegado el momento, designar al titular, y es también el Poder Legislativo la autoridad ante la cual el fiscal deberá presentar su renuncia.

Sin embargo, ni uno ni otro tiene autoridad sobre la Fiscalía; ni uno ni otro lo supervisa ni le exige cuentas, pero tampoco hacen mucho caso por darle el apoyo que requiere, desembocando en una función alejada de los resultados deseados por la sociedad. n