Agendas distintas

Escrito por  Feb 04, 2021

Días difíciles esperan al estado de Guerrero, aún más desventurados que los que ya ha vivido a consecuencia de la pandemia de Covid-19. Primero fue el cierre de playas, ordenado por el gobierno para frenar los contagios del virus; luego fue la sucesiva y creciente mortandad de habitantes, que hasta ayer sumaban 3 mil 131; después, la semana pasada, el gobierno de Canadá decidió suspender todos los vuelos a México –lo cual afecta de manera significativa a esta entidad, dada la importancia del turismo canadiense en sus ingresos– y al Caribe, porque en sus diagnósticos la pandemia en estos lugares está fuera de control, y al final, como remate, el organismo Caminos y Puentes Federales (Capufe), aumentó las tarifas de las carreteras de cuota, una de las cuales atraviesa este territorio sureño y permite que cientos de miles de visitantes del centro del país lleguen a Acapulco y luego a otros destinos turísticos del estado.

Visto así el asunto, el panorama de la principal actividad económica estatal parece complicado en extremo; los primeros afectados han sido y seguirán siendo los ciudadanos que se dedican a actividades relacionadas con el turismo. Después, en cascada, ha habido y aún habrá otros sectores afectados, hasta que los perjudicados sean todos.

Ya hay voces que se levantan para censurar la decisión de Capufe y, a menos que el organismo diera marcha atrás –lo cual no es muy probable–, la única conclusión posible es que su cabeza de sector en el gobierno federal, que es la Secretaría de Hacienda, siempre estuvo de acuerdo con aplicar el aumento.

Esa es la realidad: el gobierno federal tiene su propia dinámica y su propia agenda, la que él considera adecuada para las necesidades de México, según su propio diagnóstico. Pero también es claro que esa agenda y esas prioridades no son compartidas por muchos ciudadanos de este país, ya no se diga por los gobiernos de otro signo ideológico-político.

Apenas hace unos días, propietarios y administradores de centros nocturnos, clubes y restaurantes pidieron a las autoridades permiso para ampliar su horario de operación, porque las utilidades que logran en el breve tiempo que pueden abrir no son suficientes para solventar el mínimo de gastos de operación, entre los cuales están los salarios de los trabajadores.

Y como ellos, muchos otros gremios han apremiado a las autoridades a tomar decisiones para ayudarles a sobrevivir. n