Entre la fuerza y la convicción

Escrito por  Feb 03, 2021

Complejo era el dilema que enfrentaba el gobierno respecto a cerrar o no las playas de Acapulco.

Por un lado, ha insistido la administración estatal en que los turistas son una fuente de contagio de coronavirus porque rechazan observar las medidas sanitarias.

Por otro lado, la otra cara de la moneda, consiste en que los visitantes son una importante generación de recursos económicos para la población, misma que, directa o indirectamente, tiene al turismo como el principal pilar de su economía.

Gobierno y población padecieron ya las consecuencias devastadoras de haber cerrado las playas en la primera oleada de Covid-19 que llevó al estado al semáforo epidemiológico rojo.

Por consiguiente, esta vez, tuvo que ser más reflexivo: optó por no cerrar.

Habrá más dinero, pero también más contagios, será el costo, en la inteligencia de que se comprometió a “ser más rigurosos con las personas que nos visiten”.

He aquí la incógnita.

¿Qué significa ser más rigurosos?

¿En qué consistirá ese rigor?

Ha quedado claro que la presión no da resultados satisfactorios.

Se han presentado ya incidentes en que agentes de seguridad prácticamente llegan a las manos con paseantes ante la insistencia de que usen cubreboca y guarden la sana distancia.

¿Recurrir al convencimiento?

¿Cómo?

El paseante quiere divertirse; pasarla bien sin que nada lo moleste.

No entiende que podría contagiarse al regresar a su lugar de origen, a pesar del viacrucis que, por ejemplo en la Ciudad de México, viven familiares de enfermos de Covid por falta de camas de hospital y oxígeno.

¿Buscar crear consciencia?

Eso no es trabajo de una temporada.

Eso es educación.

Es cultura.

Es convicción.

¿Podría regenerarse mediante consejos, exhortaciones, invitaciones, alguien que se ha dedicado la mayor parte de su vida a robar?

La idea de no robar como un valor, un principio, una convicción, por ejemplo, se adquiere generalmente desde temprana edad.

Aprender a quererse a uno mismo, a elevar el autoestima, a autovalorarse como persona, como ser humano, como miembro de una sociedad, no es el resultado del trabajo de unos días, unas semanas, una temporada.

¿Cómo convencer a una persona –turista o residente– de que se cuide porque cuidarse es cuidar a los demás, si ni siquiera ella misma se importa, ni ella misma se quiere, ni ella misma se ama?

El mismo gobierno se ha mostrado reacio a utilizar la fuerza como sistema para obligar a la gente a aplicar los protocolos de salud, consciente de que hacerlo no dará resultados.

Luego, entonces ¿cómo será más riguroso con las personas que nos visiten?

Habrá que verlo. n