Nómina municipal obesa

Escrito por  Nov 26, 2020

A estas alturas del ejercicio del poder, las estructuras dirigentes del partido Morena y sus cuadros gobernantes de seguro ya cayeron en cuenta de que en esa tarea no basta la intención, ni la buena voluntad –si bien cuenta mucho–, para lograr las metas en lo que hace a la gobernanza democrática.

La revelación que hizo este miércoles la alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, podría ser buena muestra de ello. Según la presidenta municipal, la pandemia ha permitido comprobar que el gobierno municipal puede funcionar con 40 por ciento de su nómina, que el anterior munícipe dejó en más de 8 mil trabajadores.

Como es del dominio público, debido a la elevada contagiosidad del Covid-19, y su letalidad, las autoridades sanitarias del país ordenaron que todos los empleados en situación sanitaria vulnerable –los adultos mayores y aquellos que padecen enfermedades crónicas– debían ser eximidos de sus obligaciones laborales y, más bien, forzados a permanecer en su casa en una especie de reclusión obligada, para preservarlos del contagio.

Eso es lo que hizo en su momento la alcaldía de Acapulco, y se quedó sólo con 40 por ciento de su plantilla en operación. A pesar de ello, el gobierno municipal ha podido cumplir sus obligaciones.

No es precisamente un descubrimiento. Todo mundo sabe que la administración pública tiene la nómina recargada, en Acapulco y en muchos otros municipios del país; en varios ámbitos de gobierno y en sus organismos descentralizados.

La cuestión es cómo hacer para que el volumen de la nómina no quede más a la decisión de los presidentes municipales, sino sujeto a contrapesos institucionales.

Los diputados tienen la palabra.