Mentalidad: gloria o infierno

Escrito por  Nov 13, 2020

La iniciativa de ley presentada por el senador Saúl López Sollano, en cuanto a incluir psicólogos en las escuelas públicas y privadas del país, es buena, pero pudo haber sido mejor.

La idea del legislador propone a que los psicólogos atiendan casos de bullying, problemas familiares, de uso de armas y los derivados por la pandemia.

Está bien, pero sería mejor aún que se incorporaran al sistema educativo escolar clases de psicología como materia; así los psicólogos prevendrían esos problemas, prepararían a los muchachos para que no los padecieran, y si se les llegaran a presentar, sabrían cómo resolverlos por sí mismos.

Se trataría, pues, no de atender la enfermedad, sino de evitarla.

Prevenir es mejor que curar.

Definitivo.

¿Cuál es el origen del bullying y demás problemas referidos líneas arriba?

Puede ser, entre otros factores, cuestión de autoestima, que implica la percepción que se tiene de uno mismo.

Si el alumno padece problemas de autoestima; es decir si no se quiere, derivado del trato que ha recibido de sus padres, sus compañeros de escuela, sus maestros, tendrá una conducta agresiva y violenta.

Es aquí donde tendría que trabajarse en las clases de psicología: forjar una buena autoestima en los muchachos, que los llevaría a ser mejores seres humanos; podrían sentirse mejor con ellos mismos y llevarse mejor con quienes los rodean; se aceptarían como son y aceptarían y respetarían a los demás, sin juzgarlos ni criticarlos.

¿Cuál sería el resultado?

Serían niños, adolescentes, jóvenes, empáticos, compasivos, comprensivos, solidarios, tierra fértil para sembrar las mejores semillas que darían inmejorables frutos.

Esta sería una formidable fórmula, esta sí, para prevenir la violencia, la delincuencia, los traumas personales, los desequilibrios emocionales.

Un joven mentalmente sano no siente inclinación por incursionar en la escuela de la delincuencia; no es su afán causar daño a los demás. Porque está bien, pues sus traumas, sus creencias limitantes, sus prejuicios, fueron extirpados en las aulas escolares.

Los buenos modales, la personalidad arrolladora, las poses llamativas, son cualidades altamente valoradas, aceptadas y admiradas por la sociedad, pero no son signos de salud mental sana.

Hoy en día, si alguien se hace una herida en el cuerpo, recurre de inmediato al médico; en cambio, si sufre maltrato, por ejemplo, que viene siendo una herida en el alma, en la mente, se calla, se guarda en el subconsciente, se acumula, no se recurre al terapeuta, pero posteriormente, emerge en forma de explosión o como padecimientos entre los que se alista el cáncer.

Son las llamadas enfermedades psicosomáticas.

Sería, pues, en las aulas escolares donde, de incluir la materia de psicología, se prevendría este tipo de situaciones, haciendo con su práctica mejores personas.

Ni duda cabe.

De ahí que, añadiendo a ello el ejercicio físico como sistema y una buena alimentación, se haría de México otro país, que en nada se parecería al actual.

El ser humano no es sólo cuerpo, también es mente, y uno y otra están conectados y trabajan de común acuerdo.

La violencia, los conflictos sociales, las reacciones a la pandemia, la desintegración familiar, el comportamiento personal, son el mejor reflejo del nivel mental del mexicano, así como cerrar los gimnasios y reabrir las cantinas dibuja de cuerpo entero el nivel mental del gobierno.

Incluir en el sistema educativo la materia de psicología sería una de las ideas más prodigiosas con los resultados más espectaculares. Pero, claro, hay muchos que se opondrían a ello porque sus intereses saldrían afectados.

Privilegiar la diversión y el consumo de alcohol sobre el ejercicio físico cotidiano no podría ilustrarlo mejor. n