¿Y los mercados?

Escrito por  Oct 30, 2020

Si la autoridad no ha decidido establecer reglas o instalar filtros que obliguen a los consumidores a usar cubrebocas al ingresar a los principales mercados municipales de Acapulco, será una tarea difícil meter orden entre las oleadas de turistas que se avecinan.

Los mercados, como el municipal de abasto, constituyen algunos de los sitios de mayor concentración humana, donde los usuarios han mostrado más resistencia a someterse a las recomendaciones sanitarias, convirtiéndose, por tanto, en centros de alto riesgo de contagios de Covid-19.

La población sabe ya que no usar cubrebocas implica no poder ingresar a un supermercado, a una tienda de las llamadas de conveniencia, a un banco o abordar el Acabús, por ejemplo; en consecuencia, le guste o no, como necesita el servicio, se ajusta a los protocolos.

Los establecimientos, es verdad, cuentan con pocos accesos, que en el último de los casos han reducido a uno solo para más control, pero el gobierno dispone de policías municipales, estatales, Guardia Nacional, Ejército y Marina –todas las fuerzas de seguridad– para vigilar el cumplimiento de las reglas sanitarias en lugares como los mercados, sin trastocar los derechos humanos de las personas.

Si impedir a alguien el ingreso a un mercado sin cubrebocas y sin aplicarse gel antibacterial implica que los defensores de derechos humanos aleguen violaciones legales, lo mismo tendrían que hacer en el caso de los establecimientos para cuyo uso aplican esta exigencia, y no sucede así.

La autoridad se queja, reprende –hay que andarlos arreando (término utilizado propiamente para animales), ha llegado a decir–, pero no ha considerado adoptar medidas como la mencionada o de otro tipo, que ayuden a amortiguar la propagación de la pandemia en esos centros de compra; tal vez el crecimiento de contagios, el alza en las hospitalizaciones y las defunciones, no han llegado a extremo tal que amerite considerarlo.

Mención igual podría hacerse en el caso del transporte público, excluido el Acabús, que, cuando menos, hace como que toma la temperatura y reparte agua –un supuesto antibacterial–, con la que ha sustituido el gel. n