Estrategia fallida

Escrito por  Oct 22, 2020

En lo que respecta a las necesarísimas y urgentes medidas que deben ser tomadas por las autoridades para ralentizar y, de ser posible, frenar, un rebrote del nuevo coronavirus en nuestro país y en el estado, hay que reconocer que éstas están en un brete.

Es de hacer notar, sin embargo, que éste no es precisamente el caso de Guerrero, pues, para fortuna de sus habitantes y de sus autoridades, desde hace unos días, merced al apremio y al sentido de urgencia que el gobierno ha impreso a sus llamados a la población, las cifras de la pandemia vuelven a mostrar signos de alivio, pues han estado disminuyendo los nuevos contagios, los decesos y la ocupación de camas, si bien a una velocidad más bien insatisfactoria.

Ya lo señaló con toda claridad el presidente de la Comisión de los Derechos Humanos del estado, Ramón Navarrete Magdaleno: muchas de las acciones propuestas y valoradas por representantes de gobiernos –municipales, sobre todo, incluso de Acapulco– serían violatorias de los derechos humanos, son torpes, serían contraproducentes y afectarían con más acento a los más pobres.

La propuesta que más llama la atención del ombudsman es la de declarar obligatorio, so pena de multa, el uso de la mascarilla que cubre la nariz y la boca, pues esta disposición tendría varios efectos en cadena, la mayoría de los cuales serían perniciosos:

Uno sería que quien no tenga dinero para adquirir mascarillas con verdadera capacidad para detener el paso del virus tendría dos opciones: resignarse a no usarla y, por tanto, ser susceptible de ser detenido y multado por las autoridades –lo cual agravaría su problema económico–, o hacerse de alguna confeccionada con cualquier tela, sólo para evitar ser molestado por los guardianes de las disposiciones oficiales, pero sin que su cubreboca le proporcione verdadera protección ante el microorganismo.

Muchas personas que salen de casa en estos días lo hacen para buscar los ingresos que dejaron de percibir a causa del prolongado enclaustramiento contra la expansión del virus. Salen a la calle porque no tienen dinero, no para desafiar a las autoridades, ni por temeridad para retar la peligrosidad del microorganismo.

La sobada fórmula “quédate en casa”, así, simple, siempre estuvo destinada al fracaso. n