Adiós, Fonden: ¿y ahora?

Escrito por  Oct 14, 2020

Controversial ha resultado la desaparición del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), que deja en el desamparo sobre todo a estados que, como Guerrero, son golpeados por fenómenos naturales.

Lo mismo en tiempos de lluvias que en temporadas de secas, la entidad es castigada tanto por inundaciones como por sismos.

De ahí, una de las razones por las que el gobernador Héctor Astudillo Flores se pronunció siempre contra la medida y demandó el apoyo de personajes del Poder Legislativo en busca de una reconsideración.

No obstante, consumado está.

No pocos fueron los razonamientos en el sentido de que, si como se argumentaba, en los fideicomisos había malos manejos de recursos, bien podían haberse depurado y en adelante vigilar cuidadosamente su funcionamiento.

Nada valió.

No es de dudarse que había corrupción.

Nadie creería lo contrario.

Pero el Fonden específicamente era de gran ayuda para los estados golpeados por los fenómenos naturales.

En adelante, los gobernadores tendrán que buscar los mecanismos para obtener recursos con qué resarcir daños.

Adelantan, como justificación, que no habrá desprotección, sino que se trata de entregar el dinero en forma directa a los afectados, mecanismo que no tendrá mejores resultados si no se supervisa su uso, lo mismo que pudo haberse hecho con el Fonden.

¿Arrasar con los 109 fideicomisos era lo más sano y conveniente?

Sí, siempre y cuando en su lugar se crearan formas efectivas de hacer llegar las partidas a los afectados, sin que ello garantizara que los perjudicados las usarían correctamente.

No se necesita tener grandes conocimientos curriculares para deducir que si anida la corrupción en cualquier dependencia u organismo, sea o no fideicomiso, se debe o bien a la falta de fiscalización o debido a las componendas tejidas entre fiscalizadores y fiscalizados.

La solución es, pues, supervisar y sancionar.

No se requieren grandes luces para llegar a esa conclusión.

Lo imperioso, eso sí, es tener suficiente honestidad, ecuanimidad e imparcialidad, para meter en cintura a todo aquel que se pase de listo queriendo hacer lo mismo que hacían los que ya se fueron.

Eso sí es lo difícil. n