¿Hacia dónde vamos?

Escrito por  Sep 18, 2020

Cómo puede afirmar el gobierno que no nos ha vencido el virus? ¿Cómo atreverse a asegurar que “hemos manejado la pandemia de la mejor manera”?

¿Cómo, si hay miles y miles de muertos y decenas de miles de contagiados, miles de desempleados, miles de establecimientos comerciales quebrados y una economía tambaleante?

¿Cómo, si incluso se ha tenido que regresar del semáforo amarillo al naranja? ¿Qué bases hay para garantizar que no se volverá al rojo?

¿Cómo alardear que la hospitalización de contagiados no ha rebasado la capacidad hospitalaria cuando es bien sabido que mucha gente muere sin haber ido a un hospital?

¿Qué tendría que ocurrir para que la autoridad se aleje de su falso optimismo y reconozca la verdad, consistente en que el virus nos ha vapuleado a placer, nos ha barrido de lo lindo, nos ha doblegado, sin que el gobierno sea capaz de frenarlo?

¿Tendría necesariamente que arrasar con la población?

Mucho es el empecinamiento de asumir actitudes ilusorias.

¿Cuál es la realidad?

La realidad es que la gente sigue muriendo día a día y que el virus se expande por todos lados, en tanto buen porcentaje de la gente se resiste a acatar las recomendaciones sanitarias.

Que se admite como única fórmula para contener el mal la creación de una vacuna, en tanto que la que están desarrollando AstraZeneca y la Universidad de Oxford se ha suspendido debido a una sospecha de reacción adversa grave, y la vacuna rusa, la Sputnik V, que ya está en distribución, es cuestionada por la Organización Mundial de Salud con el argumento de que no se apegó al procedimiento correcto para este tipo de experimentos.

Que México ha menospreciado las recomendaciones de la Organización Mundial de Salud, y la máxima autoridad del país ha pasado por alto las medidas sanitarias de su mismo secretario de Salud.

Que por cuestiones políticas, respeto a la democracia o a los derechos humanos, en el caso específico de Guerrero, el gobierno no ha variado su sistema de persuasión para que la población se apegue al uso de cubreboca, guarde su distancia y use gel, por una parte, y por otra, la Comisión de los Derechos Humanos del estado ha advertido a estado y municipios de abstenerse de aplicar medidas correctivas a los reacios porque, de hacerlo, estaría violando sus derechos.

Esa es la realidad; lo demás, las versiones futuristas alegres y aquello de que ya vamos saliendo, es sólo humo.

No se sabe adónde llegaremos ni cuál será el saldo.

Si alguien insiste en que todo está requetebién, que pregunte su opinión a los familiares de los difuntos.

Lo incuestionable es la conveniencia de apegarse a las indicaciones de las autoridades sanitarias; hacer caso al llamado oficial, pues mientras más resistencia presentemos, más muertes habrá que lamentar.

Mal o bien, el gobierno hace lo que cree que debe hacer; si la población no hace lo suyo, se seguirá caminando hacia el precipicio. n