Vacas flacas

Escrito por  Ago 25, 2020

Al concluir la temporada vacacional estudiantil empieza a correr la etapa turística más crítica para Acapulco.

Si primero fue la pandemia la que castigó a la llamada industria sin chimeneas, vienen ahora los meses de menor afluencia de visitantes de cada año, particularmente para la zona Tradicional, rezagada por las autoridades para dar preferencia al Acapulco Dorado, pero sobre todo a la zona Diamante.

Nada sobresaliente es el hecho de que en tiempos considerados como temporada turística haya una buena afluencia de paseantes; es ahora en los meses complejos cuando podría emerger el fruto de las promociones hechas.

Es a partir de hoy que se verán los resultados del trabajo de la Secretaría de Turismo del estado (Sectur) y del Fideicomiso de Promoción Turística (Fidetur).

Para Eligio Serna Nájera no fue muy bueno el momento en que se le designó director del Fidetur, pues ya estaba prácticamente encima la conocida como temporada mala.

El hombre, podría argumentarse, no ha tenido tiempo de preparar o hacer algo para incentivar la afluencia.

No obstante, es de suponerse que desde principio de año viene llevándose a cabo el programa anual de Sectur y Fidetur, sobre el cual necesariamente vendrían trabajando el secretario Ernesto Rodríguez Escalona y el que fungía como director del Fideicomiso, Abraham Garay.

En consecuencia, Serna Nájera llegó no a armar nada, sino a continuar los trabajos que deberían estar ejecutando la secretaría y el fideicomiso.

Es verdad que la pandemia paralizó eventualmente el sector turístico, pero era de pensarse que eso no duraría para siempre y que en cuanto se reactivara, habría que estar preparados para atraer al paseante.

El Covid-19 llegó a Guerrero a fines de marzo, pero ni siquiera a principios de 2020 Sectur y Fidetur dieron a conocer presupuestos ni programas de promociones para el año.

¿Qué estaban haciendo antes de la pandemia?

Es todo un secreto.

El caso es que ahora que la industria está de vuelta, ésta debería cosechar los frutos de las promociones.

La tragedia para Acapulco sobrevino cuando se transformó en un destino finsemanero.

Ausente el paseante extranjero, el puerto ha sobrevivido con lo poco que deja el viajero nacional sin necesidad de promoción, y es esa afluencia la que suele presentar Sectur como producto de su trabajo.

Triste realidad, pero más triste es que a dependencias como Sectur y organismos como Fidetur no les exijan cuentas. n