No es el mejor momento

Escrito por  Jul 23, 2020

Sin lugar a dudas, el actual no es el mejor momento para llevar a cabo muchos propósitos en nuestro país, así sean virtuosos, convenientes o magníficos. Por un lado, los recortes presupuestales del gobierno federal tienen impacto en todos los ámbitos de la administración pública, incluso en aquellos más alejados de los centros de toma de decisiones. Debido a la emergencia sanitaria que impone la proliferación del virus Covid-19, los gobiernos de todos los ámbitos han tenido que hacer malabares para, a pesar de esos recortes que les han sido impuestos, estirar su presupuesto para atender las necesidades más apremiantes derivadas de la pandemia, y que consisten, en esencia, en apoyar a los pobladores que resultaron más perjudicados por la nueva circunstancia.

Por el lado de la población la situación es aun más desesperada: millones de trabajadores se quedaron sin empleo y sin dinero debido a la contingencia, que obligó a paralizar extensos sectores de la economía.

Así, casi todos los planes que implican gasto de recursos financieros han debido ser pospuestos para tiempos mejores, tanto en el ámbito privado como en el público.

Así, por ejemplo, cuando parecía claro que Capama había llegado a un extremo de crisis del cual ya no puede haber retorno –y que la hizo objeto de una demanda penal de la Conagua y de la dimisión de toda su directiva–, lo cual justificaría la toma de medidas tan drásticas como su refundación, la terca realidad indica que eso no es viable por una sencilla razón: no hay recursos para llevarlo a cabo. Ayer, por cierto, le llovió sobre mojado: colapsó la red sanitaria de la céntrica calle 16 de Septiembre, justo en el centro neurálgico del comercio de Acapulco, debido a la lluvia de unas horas antes que, con ser copiosa, no tenía nivel de catastrófica.

Pero también se siente el efecto de la crisis en lugares tan alejados de los grandes centros de población como el municipio de Malinaltepec, donde los habitantes de Alacatlatzala y de Malinaltepec –que así también lleva por nombre la comunidad– se están equipando con armas de alto poder para enfrentarse entre sí con más fuerza mortífera, si es posible, mientras los tribunales agrarios están en pausa debido a la contingencia.

No es éste, pues, el mejor momento.