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El controversial cubrebocas

Escrito por  Jul 14, 2020

El uso del cubrebocas, una de las medidas de prevención contra el Covid-19 no abandona el centro de la controversia.

De entrada, desde un principio el gobierno federal lo descalificó, argumentando que no sirve de nada.

Encarrerada la pandemia, el subsecretario Hugo López-Gattel explicó al comparecer ante senadores, que la prenda, aunque no protegía, daba al usuario una sensación de seguridad, y que estaba bien que se usara.

 Hoy en día, el funcionario federal ratifica su veredicto de que no hay evidencias de que el cubrebocas constituya una barrera de protección contra el virus, pero que lo usen.

El hombre recomienda usarlo, pero él en todas partes aparece sin llevarlo puesto.

La contradicción, irrita, pero la incongruencia confunde.

No se antoja concebible que el presidente sugiera respetar las medidas sanitarias y él las pasa por alto, cuando debería ser ejemplo de lo contrario.

Tampoco es aceptable que el responsable del manejo del coronavirus en el país, en un afán de servilismo, asegure públicamente que el presidente no puede contagiarse por su alto nivel de moralidad.

Otro punto: un médico comparaba: si el virus es del tamaño de un nanche, la malla, el tejido, del cubrebocas tiene cuadros similares a la malla ciclónica.

Hay uno de reconocida efectividad entre los médicos: el N95, cuyo costo no puede pagar la inmensa mayoría de los habitantes. Antes que pagar 80 o 100 pesos prefieren comprar alimentos.

Luego entonces, asustada la gente, convencida mucha de que el virus mata, opta por utilizar cubrebocas de manufacturación casera.

¿Sirven o no? ¡Quién sabe!

Pero entre usarlos y no, es preferible llevarlos puestos a todos lados, pues junto con el sistemático lavado de manos con jabón o gel con alcohol, así como observando la sana distancia y evitando las aglomeraciones, constituyen elementos de protección muy importantes.

¿Quién lo dice? Los científicos.

Un prestigiado diario nacional, El Financiero, cita un twuit de un catedrático e investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), en el sentido de que la institución trabaja en la fabricación de un cubrebocas mejor que el N95 y a un precio menor de 50 pesos.

Cuando llegue, bienvenido.

Mientras tanto defendámonos del Covid con todo lo que tengamos a nuestro alcance.

Escuchemos a los gobernantes, pero atendamos a los científicos.

Lo que hoy dicen los mandatarios mañana lo olvidan o se contradicen, en tanto los científicos sostienen durante más tiempo sus conclusiones;  el problema real viene cuando la política aplasta a la ciencia. n