La verdad histórica

Escrito por  Jul 09, 2020

La decisión que condenó a la ruina a la “verdad histórica” –llamada así por el entonces procurador general de la República, Jesús Murillo Karam– fue la decisión, tomada por los más altos niveles del poder público en México, de poner punto final a la investigación cuando aún faltaba mucho por indagar, muchos sitios que examinar y muchos restos que analizar.

Para el gobierno anterior era urgente cerrar el capítulo porque el aparato de investigación criminal del gobierno no estaba acostumbrado a cumplir una exigencia tan extrema y apremiante de la sociedad, o de un sector de ella, y estaba exhausto. Pero también porque sabía que la pesquisa estaba plagada de irregularidades, como torturas a detenidos, y porque la presión política le resultaba insoportable por cuanto no tenía suficientes recursos políticos para hacerle frente. Y así fue que tomó la decisión de cerrar una investigación inacabada. De esta manera la condenó a ser objeto de escarnio y hasta de mofa.

Ahora el Instituto de Genética de la Universidad de Innsbruck, la unidad científica más prestigiada del mundo en el tema de la documentación genética, ha identificado sin lugar a dudas a quién perteneció el fragmento óseo de un pie, levantado, no en el basurero de Cocula, sino en una barranca situada a más de 800 metros de éste: al normalista Christian Alfonso Rodríguez Telumbre, uno de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

“Es el último clavo al ataúd de la verdad histórica”, comentaron muchos por lo alto. Pero, bien mirado el asunto, lo que ha revelado Innsbruck y ha informado el fiscal especial del caso, Omar Gómez Trejo, confirma que en Cocula fue cometido un crimen contra los normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.

Es secundario si el basurero y esa población, y hasta ese municipio, no fueron las únicas escenas de tal crimen, y también es algo que se irá dilucidando conforme más restos sean sometidos a riguroso análisis científico con la tecnología más avanzada.

En la Barranca de la Carnicería fueron levantados 100 fragmentos óseos –tres de los cuales fueron enviados a Innsbruck– y la Fiscalía General de la República tiene asegurados, desde hace al menos cinco años otros 114 pedazos de hueso listos para el análisis. Es claro que no faltan vestigios, ni voluntad política. n