Tras el dinero que el Covid les arrebató

Escrito por  Jun 17, 2020

La pandemia de Covid-19 orilló a la alcaldesa Adela Román Ocampo a apremiar la reanudación de las actividades económicas en Acapulco, “o de lo contrario se nos dispararía la violencia”.

Consideró que la situación que vive el puerto es dramática, por lo que planteó “la necesidad de consensuar criterios para ver qué lugares pueden empezar a abrirse, y reactivar la economía gradualmente, como restaurantes y hoteles”.

Mas la urgencia no se constriñe solamente a la primera autoridad de Acapulco, sino que diversos son los sectores que reclaman la reactivación económica porque ya no pueden resistir la falta de ingresos.

Ayer, transportistas, deportistas, árbitros, representantes de ligas de futbol y habitantes de colonias de la zona poniente de Acapulco se manifestaron públicamente en diferentes escenarios para exigir de manera coincidente que se ponga en marcha la reactivación económica.

La demanda iba dirigida lo mismo a la alcaldesa Adela Román que al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tiene razón Joel Castillo Gómez, presidente del Congreso Ciudadano de la Zona Poniente de Acapulco, al quejarse de que “si queremos vender algo, nos echan a la policía, al Ejército; mientras la burocracia está ganando un salario: los regidores, los síndicos, los diputados locales y federales, así como los senadores”.

El desempleo es otro nudo de la cuerda que asfixia ya a los guerrerenses.

El consejero nacional de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) Alejandro Martínez Sidney declaró que se han perdido unos 750 mil empleos en Guerrero.

A todo ello, la postura del gobierno estatal, por conducto de su secretario de Administración y Finanzas, Tulio Pérez Calvo, estriba en que primero está la salud y luego la reapertura económica, con la advertencia de que por ahora el color del semáforo sigue siendo rojo.

Lo peor del caso, habría que añadir, es que no se vislumbra el día en que la línea ascendente de contagios y defunciones comience a decaer.

Sólo así, yendo hacia abajo, el semáforo podría cambiar de rojo a anaranjado para dar paso a la reapertura gradual de actividades.

Entre tanto, a más de 100 días de duración de la pandemia, la gente ha comenzado a dar muestras de cansancio y hartazgo por el confinamiento, los apuros económicos y la falta de apoyo monetario de los gobiernos. n