Dos raseros

Escrito por  Jun 10, 2020

En la Ciudad de México, el coordinador nacional de Protección Civil, David León Romero, y el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, estarán en cuarentena preventiva, luego de que el titular del IMSS, Zoé Robledo Aburto, dio positivo a Covid-19.

Los tres funcionarios participaron el pasado viernes 5 en las actividades del presidente Andrés Manuel López Obrador en Villahermosa, Tabasco.

Cuando Robledo Aburto sintió síntomas del virus, se hizo la prueba y resultó positivo.

En el momento en que el gobernador Héctor Astudillo Flores resintió malestar en el cuerpo, se hizo la prueba. Resultó positivo.

Al cuerpo de Don Silvestre, el jornalero que murió a bordo de un autobús el domingo 31 de mayo, le detectaron el virus hasta que Epidemiología de la Secretaría de Salud estatal (Ssa) tomó las muestras correspondientes.

La alcaldesa de Tixtla, Erika Alcaraz Sosa, informó que los 44 compañeros de viaje del difunto, estuvieron 8 días confinados durante los cuales fueron supervisados diariamente por autoridades de salud sin que mostraran síntoma alguno.

Luego se les dejó ir a sus casas.

Alcaraz Sosa en ningún momento habló de que se les haya hecho la prueba pese a que viajaron junto al cadáver durante cuatro horas.

Refiere que no mostraron síntoma alguno durante los ocho días confinados, cuando es sabido que una persona puede estar infectada  sin presentar malestar alguno durante 14 días.

En apego al protocolo epidemiológico, León Romero y Encinas Rodríguez fueron sometidos a cuarentena luego de que Zoe Robledo, diera positivo.

Para los funcionarios están disponibles las pruebas y existen protocolos epidemiológicos, para ciudadanos comunes, como los jornaleros compañeros de Don Silvestre, no hay ni pruebas ni protocolos.

En consecuencia, el crecimiento del virus es exponencial.

Cuando la pandemia iniciaba su expansión por el mundo, fue insistente la Organización Mundial de la Salud (OMS) en recomendar la aplicación de pruebas como una forma de frenarla.

El gobierno mexicano menospreció la sugerencia, negándole efectividad.

La misma Secretaría de Salud Federal ha recomendado no hacer pruebas, aduciendo que resultan muy caras.

En algún momento, el mismo López-Gatell declaró que la mayoría de las personas fallecidas, habían acudido al hospital demasiado tarde.

Y es que, precisamente para detectar temprano el mal, deben aplicarse las pruebas, pero no se hace.

¿Cómo, pues, vamos a detener al monstruo? n