Al borde del abismo

Escrito por  May 25, 2020

Esta semana será crucial para llegar a la cima de los contagios de Covid-19, sin embargo, barruntos de tormenta se otean en el horizonte, dibujando un panorama nada motivador.

Los presagios mueven a la preocupación, al malestar, la angustia y la frustración.

La próxima semana –ésta que comienza- continuará el aumento de casos confirmados de coronavirus en Guerrero, anticipa José Luis Alomía Zegarra, director general de Epidemiología en el país.

Será la semana de mayor carga de enfermedad, adelanta.

Indica que la entidad ocupa el primer sitio en demanda de hospitalización. Hasta el sábado tenía una ocupación de 71 por ciento, cita.

Las noticias desalentadoras no sólo proceden de la Federación. En el estado, su secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, hace ver que los hospitales del IMSS e Issste están saturados ya, y que Tlapehuala y Tecoanapa se agregaron a los municipios infectados.

Cada día son más los que se suman. Van 46, la mayoría del estado.

En su entrada, el nosocomio del Issste presenta un aviso: informamos. Hospital saturado. Disculpe las molestias, no hay camas disponibles para Covid-19.

Esta semana –prevé el gobernador Héctor Astudillo Flores- Guerrero tendrá un rojo más intenso en el mapa nacional de la pandemia. “Vivirá una situación más compleja aún”.

Va más allá: “si continúa la movilidad, podría desbordarse la demanda (de servicios médicos)”.

De ahí, la vehemencia, el enojo, la desesperación que trasluce el mandatario cuando insiste en el “quédate en casa”, llama a cerrar filas y reprocha que haya concentraciones de personas.

Los hospitales y el transporte público son los puntos de contagio más graves, alerta.

Al mismo tiempo, la alcaldesa Adela Román Ocampo narra haber vivido este fin de semana el día más triste desde que asumió la presidencia municipal, a raíz del deceso de amigos, vecinos, colaboradores.

Llama irresponsables a quienes se resisten a someterse a las medidas de protección y los exhorta a actuar con conciencia.

La impotencia de las autoridades es tan manifiesta como la negativa de mucha gente a acatar las recomendaciones.

El esfuerzo gubernamental está ahí. Igual que el del personal médico. En la contraparte están los que creen que nada es cierto de lo que está pasando y que si lo es, a ellos nada les ocurrirá.

Mientras tanto, los pronósticos giran en torno a la perspectiva oficial de que la que ya comenzó, será una semana desastrosa. La peor. Hasta ahora. ¿Qué seguirá después del primero de junio? n