Adelantándose al futuro

Escrito por  May 22, 2020

Nada motivador resulta la declaración del subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, en cuanto a que a Acapulco le falta mucho para llegar al máximo de contagios de Covid-19.

Más que a la certeza, la expresión del funcionario mueve a la zozobra, toda vez que ya se equivocó cuando aseguró que en la primera decena de mayo el país llegaría a su punto máximo de contagios.

Ya transcurrió la segunda decena y ya entrada la tercera la cifra de contagiados y muertos va en ascenso.

Luego, López-Gatell predijo que Guerrero alcanzaría su punto más elevado el 22 de mayo, en lo que volvió a resbalar.

Por su parte, el gobernador Héctor Astudillo expresó que será el 5 de junio cuando se tenga una valoración real de cómo está Guerrero.

López Gatell, por otro lado, fue más allá en su mensaje desmoralizador, al advertir que en Acapulco la epidemia del coronavirus “va en ascenso”, y que no se puede hablar todavía del reinicio de actividades en este sitio turístico, aun con importantes controles, a diferencia de Cancún, que es el ejemplo más destacado donde ya se puede proceder de manera más expedita.

¿Qué sigue? ¿Qué viene? ¡Quién sabe! Lo que sí se sabe es que para hablar del pasado e incluso del presente, está el respaldo de las estadísticas, las cifras, los reportes diarios del acontecer, pero ¿cuál es la base para hablar del futuro? ¿Cuál es el puntal que apoya al vaticinio de las autoridades?

Eso deberían explicar las autoridades, porque están enredadas en lo que parece un juego de adivinanzas que lleva al escepticismo y la desconfianza de la población.

El mandatario estatal expuso: “estamos en el tramo más complejo, de aquí al 1 de junio”. ¿Cómo saberlo? ¿Con qué información cuenta que la gente desconoce?

Antes, su secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, había aseverado que la punta se verá en junio. ¿Cómo lo supo? ¿Qué oráculo consultó?

Entretanto, el gobierno le sigue apostando al encierro, a la sana distancia, al cierre de negocios y al uso de cubrebocas como forma de evitar más contagios, en tanto las autoridades hospitalarias parecen estar dedicadas a recibir a los contagiados para luego reportar que murieron.

Nada se dice de que se estén aplicando pruebas, como desde el inicio de la expansión del mal recomendó la Organización Mundial de Salud, ni de que se esté examinando a las personas que tuvieron contacto con el contagiado. Nada.