Otra vez la SEG

Escrito por  May 13, 2020

Si entre las dependencias del gobierno estatal se llevara a cabo un concurso de organización, eficiencia y transparencia en la aplicación de sus recursos humanos y materiales, no sería la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) la que resultara premiada.

Durante sexenios, la SEG –jugando parejas con la de Salud– ha estado convertida en una secretaría problema, no sólo para el gobierno estatal, sino también –últimamente sobre todo– para el federal.

Ejemplo ilustrativo de ello es el caso del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y Gasto Operativo (Fone). Desde 1999, la dependencia encargada de la educación comenzó a contratar personal sin contar con el techo presupuestal correspondiente.

Lo hizo por su propia cuenta, a espaldas del gobierno federal, que era quien entonces se encargaba de la nómina a raíz de la descentralización educativa.

Lo mismo se siguió haciendo en los años subsiguientes hasta que el año pasado, la bomba le explotó en las manos a la actual administración –con más de 5 mil trabajadores fuera de presupuesto–, que ya no pudo tomar recursos de otros rubros para cubrir los salarios de los docentes y administrativos enlistados fuera del Fone, como lo venía haciendo.

Los paros laborales y protestas del magisterio en general reclamando los pagos retrasados a los llamados “no Fone”, no se hicieron esperar. El problema persiste.

Hoy en día, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), hizo público que más de 2 millones de pesos del presupuesto del Fone fueron utilizados por la SEG para realizar 297 pagos indebidos a cuatro trabajadores que contaron con 11 plazas en ocho centros de trabajo comisionados a la sección 14 del SNTE-Ceteg en 2018.

Además, la SEG no proporcionó a la Secretaría de Educación Pública (SEP) la “información actualizada y validada respecto de las nóminas autorizadas, pagadas con los recursos del Fone 2018, ya que las claves del Registro Federal de Contribuyentes (RFC) de 503 trabajadores no se encontraron registradas en el padrón de contribuyentes del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Por tanto, ahora el gobernador Héctor Astudillo Flores, no sólo tiene que capotear los problemas de inseguridad y el Covid-19, por mencionar sólo dos de los más graves, sino tiene que lidiar con el caos y la ilegalidad  que prevalece en la SEG. n