Comportamientos

Escrito por  May 06, 2020

Nada alentador resulta el hecho de que mientras la delincuencia no descansa, la justicia, al menos en cuanto al Tribunal Superior de Justicia (TSJ) se refiere, se mantiene prácticamente paralizada. Si de por sí los abogados se quejaban de la lentitud con que el TSJ desarrolla los procedimientos que le competen, ahora con mayor razón protestan aduciendo, entre otras razones, la parálisis de los procesos.

El Foro Guerrerense de Abogados se ha inconformado de igual manera por los daños que en cuanto a sus ingresos económicos le viene ocasionando la suspensión de labores del Poder Judicial, una medida puesta en práctica contra la expansión del coronavirus. Bien podría soslayarse este punto, puesto que no sólo el gremio está siendo perjudicado, sino todos los sectores de la sociedad, lo que no puede pasarse por alto es el estancamiento de los procesos.

No es fácil digerir que uno de los poderes del estado, concretamente el Judicial, se encuentre inactivo; si se tratara del Legislativo, aparentemente no tendría mayores repercusiones si ha de considerarse que su principal función es elaborar leyes; no pasaría de que la fiscalización y resultados de la misma fuera más opaca de lo que es.

Habría de imaginarse las consecuencias si, por el caso del patógeno, en cambio cerrara sus puertas el Poder Ejecutivo. Mas resulta que, si bien la administración estatal se ha organizado y enviado a casa a una parte de sus trabajadores, el gobierno en sí se mantiene activo dando seguimiento al problema del virus y atendiendo lo mismo a las dependencias que juegan un papel determinante en la atención a los contagiados, como es el caso de la Secretaría de Salud, al igual que a los ayuntamientos afectados; orienta además a la población sobre las medidas a observar para evitar contagios.

Es de lamentarse que hasta ayer sumaran 54 muertos en la entidad; a todo ello, sin embargo, justo es puntualizar el buen desempeño que está teniendo el gobierno estatal, que si a ello se sumara la cooperación de la población, seguramente no llegarían a tantos los decesos.

Si la autoridad está haciendo su parte, justo, necesario y conveniente es que los guerrerenses hagan la suya, pues muchos de ellos se comportan como si nada pasara, desoyen las recomendaciones oficiales e incluso no es nada raro que haya quien niegue el problema. n