Vacíos

Escrito por  Abr 29, 2020

Mientras el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, de la Secretaría de Salud federal, Hugo López-Gatell Ramírez, un día sí y otro también, argumenta sobre la inutilidad del uso generalizado del cubrebocas y contra las medidas de fuerza para hacer cumplir las disposiciones sanitarias de permanecer en virtual reclusión domiciliaria y de mantener la sana distancia –por mencionar las principales–, otros niveles de autoridad toman sus propias decisiones al respecto, muchas veces discrepantes de las recomendaciones del funcionario federal y, en ocasiones, de plano opuestas a ellas.

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, por ejemplo, advierte que habrá sanciones para los negocios que no acaten la disposición de cerrar por la contingencia, y la alcaldía de Acapulco primero anunció multas y arrestos a quien no quisiera salir de las playas, y más tarde amagó con arrestar a los ciudadanos que desobedezcan las recomendaciones.

Ayer, el cabildo de Chilpancingo autorizó clausurar establecimientos mercantiles no esenciales que continúen abiertos a pesar de la disposición de cerrar y declaró obligatorio el uso de cubrebocas en sitios públicos. Algo similar acordó la comuna de Petatlán en relación con este filtro que debe cubrir nariz y boca, pero, a diferencia de la capitalina, aprobó sancionar con trabajo comunitario a quien no cumpla.

También ayer, comisarios y pobladores de las comunidades de Santa Rosa, Arenal de Gómez, Arenal del Centro, Arenal de Álvarez y Hacienda de Cabañas colocaron un “retén sanitario” en el crucero que lleva a esas localidades del municipio de San Jerónimo, en la carretera federal Acapulco-Zihuatanejo. Pero tal filtro –que en realidad es un retén– tiene la consigna de impedir el acceso a los forasteros, así como a camiones repartidores de varias compañías de productos, en tanto los habitantes de cualquiera de los pueblos pueden pasar siempre y cuando sus vehículos sean sanitizados ahí mismo, acepten el gel antibacterial que se les proporcionará y atiendan la invitación a usar cubrebocas.

Pero antes de ayer, más de 170 comunidades, de 71 municipios del estado, ya habían tomado la decisión de cerrar sus fronteras, en contravención a lo recomendado por López-Gatell y sin tomar en cuenta la opinión del Ejecutivo estatal.

No sólo en la administración pública y la política, sino en la naturaleza toda, los vacíos se llenan a la primera oportunidad. Y la gestión federal de este aspecto de la respuesta a la pandemia sin duda ha dejado vacíos. n