Contrastes

Escrito por  Mar 31, 2020

Uno de los elementos primordiales de la economía que, a pesar de ser incluidos en los análisis de los medios de comunicación, suelen ser olvidados por los políticos, es la confianza de quienes participan en las actividades productivas: la confianza de los inversionistas, fundamentada en la certeza del entramado jurídico de un país es con frecuencia olvidada por gobernantes de todo signo ideológico cuando ellos tienen sus propios planes; y también cuando toman decisiones que afectan la confianza de los consumidores.

En el caso de Guerrero y de Acapulco, las personas que en estos momentos en que se extiende por el mundo el coronavirus Covid-19 tienen la grave responsabilidad de administrar los recursos públicos y dirigir los esfuerzos de las comunidades estatal y municipal ayer demostraron que comprenden la importancia de mantener la confianza para que la economía no se deteriore más de lo inevitable.

Por un lado, el gobernador Héctor Astudillo anunció un paquete de estímulos fiscales y ayudas financieras que consisten en al menos nueve medidas destinadas, es seguro, no sólo a apuntalar a micros, pequeñas y medianas empresas –las que generan el mayor número de empleos en el estado, así como en el país–, sino también a apoyar a las familias más necesitadas.

Y, por su parte, la alcaldesa Adela Román Ocampo hizo lo que a su ámbito corresponde al anunciar que durante contingencia su gobierno suspende los cobros coactivos, prorroga el pago de licencias de funcionamiento, y condona multas, recargos y gastos de ejecución en todos los cobros municipales, además de que adelantará la entrega de los apoyos correspondientes a estudiantes becados, personas con discapacidad, grupos de pescadores y otros sectores registrados en programas sociales.

A querer o no, y aun cuando ambos gobernantes locales no se lo hayan propuesto, su decisión marca distancia y contraste con la pasividad que en esta materia ha mostrado el gobierno federal.