Ejército: estrategia y doctrina

Escrito por  Feb 20, 2020

Desde hace al menos 30 años, el Ejército –que ayer celebró por todo lo alto su aniversario 107– no es más el aparato del cual se valía el Estado en casos extremos para reprimir las protestas sociales.

El instituto armado empezó un proceso de cambio irreversible cuando el entonces partido de Estado, el PRI, sufrió en los hechos la aparatosa derrota electoral de 1988. Sus responsables de estrategia y doctrina previeron entonces los cambios que se avecinaban y decidieron que la corporación debía tener un perfil más institucional, más neutral, para, eventualmente, ponerse al servicio del partido que llegara al poder, en el caso de que no fuera el PRI, lo cual ocurrió en 2000.

Por eso hoy no es lo que fue, por ejemplo, durante la represión a los trabajadores ferrocarrileros, al movimiento de 1968 o en la guerra sucia contra la población civil en la estrategia contra la guerrilla que había elegido como teatro de operaciones la sierra de Guerrero. También se vio obligado a replegarse ante la irrupción del movimiento armado del EZLN en Chiapas en 1994, con el subcomandante Marcos a la cabeza.

Pero no por ello ha quedado en la orfandad. Lo contrario: asumió nuevos roles protagónicos en la seguridad nacional cuando el entonces presidente Felipe Calderón decidió convertirlo en el principal instrumento para enfrentar al crimen organizado.

En ese tenor continúa, pero tiene sus propios crímenes pendientes de expiación. ¿Responderá algún día por la desaparición de 500 guerrerenses en la década de 1970? n