¿Va Sedena sobre las comunitarias?

Escrito por  Feb 12, 2020

Siendo el Ejército como es, una institución que goza de credibilidad, prestigio y honorabilidad, es de tomarse en cuenta las declaraciones del comandante de la Novena Región Militar, Juan Manuel Rico Gámez, en el sentido de que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) hace una evaluación para aplicar la ley a los grupos de civiles armados que están fuera de la normatividad de las comunidades indígenas.

“Todo el estado está lleno de policías dizque comunitarios”, dijo y precisó que la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos establece que ningún civil puede portar armas y que el único grupo que está protegido por la Ley 701 de Guerrero es la Policía Comunitaria de la Crac, es decir la Crac-PC, que no es lo mismo que la Crac-PF.

Visto y comprobado está que la administración estatal no tiene la capacidad para someter a las policías comunitarias.

Después de la Crac-PC, a raíz del problema de la inseguridad y la violencia, fueron brotando como hongos ese tipo de agrupaciones, llegando a diseminarse en toda la entidad, con el argumento de que protegerían a las comunidades de las cuales son originarias, pero se han extendido por todos lados y en su afán de someter bajo su dominio la mayor extensión del territorio, han caido en cruentos enfrentamientos entre ellas mismas.

Las dejaron nacer; les permitieron crecer y fortalecerse. Ahora, gigantesco el monstruo, se han vuelto invencibles a extremo tal que el gobierno no puede con ellas.

La autoridad civil ha tenido que negociar con ellas para que liberen las comunidades que han tomado por asalto, como han sido los casos de Chilapa, Tlapa y Petatlán, por citar algunos.

De ahí la relevancia de las declaraciones del comandante de la Novena Región Militar.

Pero el general Rico Gámez habla de que se hace una evaluación para aplicar la ley.

No es una decisión y menos aun un plan en marcha.

No obstante, la probabilidad de que se lleve a cabo el desarme arroja ya una luz sobre ese lado oscuro cubierto de sospechas y suspicacias de que las comunitarias, desde el momento en que se desplazan por todos lados portando incluso armas de grueso calibre, andan metidas en asuntos ilegales.

Es probable que desarrollen algún trabajo en beneficio de las comunidades azotadas por la violencia, pero también han caído en excesos. En todo caso, es sano y conveniente que la autoridad no pierda de vista este punto y aborde el problema no exterminándolas, sino metiéndolas al orden legal y supervisando su actuación.

Quizás no sea malo que existan, lo malo está es que se comportan como chivos en cristalería. n