¿Qué pasará con Capama?

Escrito por  Feb 10, 2020

No deja de sorprender la indiferencia con que las administraciones municipal y estatal recibieron la posibilidad de que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) atraiga la operación financiera y técnica de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (Capama) ante el quebranto financiero que arrastra la paramunicipal.

El 27 de enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador formuló el planteamiento y advirtió que la operación de Capama por Conagua “dependerá de la decisión de las autoridades locales, del Congreso del estado; si ellos quieren que Conagua ministre, nosotros, si se mejora el servicio, nosotros estaríamos también dispuestos a participar, a aceptar”.

El silencio fue petrificante.

Ni sí, ni no.

Tampoco la probabilidad de analizarlo.

El 3 de febrero, el diputado local de Morena Marco Antonio Cabada Arias rompió el hielo al considerar que la alcaldesa Adela Román Ocampo, el cabildo porteño y el consejo de administración de la Capama, deberían de tomar en cuenta la propuesta del presidente López Obrador.

Opinó que esa es la única manera de rescatar al organismo operador del agua del quebranto financiero.

“Si yo fuera alcalde le tomaría la palabra al Presidente; ningún presidente de la República había hecho un planteamiento de esta índole. La única forma de rescatar Capama y convertirla en un organismo funcional es mediante la intervención de la Federación”, estimó.

Incesante e interminable ha sido el rosario de quejas respecto a los adeudos impagables que padece la paramunicipal.

Un día sí y otro también, sus responsables no han hecho más que lamentarse y extender la mano en espera de ayuda.

La retahíla de acusaciones de que la Capama fue la caja chica de los gobiernos priístas parece haber llegado a su fin, pero el punto es que aun cuando han gobernado alcaldes emanados de otros partidos no la han sacado adelante.

El caso es que es una empresa quebrada.

En ruinas.

Demostrado de sobra ha quedado que ningún gobierno municipal ha sido capaz de operarla con éxito.

Y ahora que el gobierno federal abre la puerta a la probabilidad de rescatarla, le hacen el vacío.

No faltará quien aduzca el sempiterno argumento de la autonomía municipal.

Pero la realidad es que no pueden, ni han podido con la empresa.

El crepitante hermetismo gubernamental parece enviar el mensaje de aquel enamorado que dice de su amada: quiero que sea feliz, pero conmigo.

Empero, no todo está dicho.

López Obrador dijo que solicitará a la titular de la Conagua, Blanca Jiménez, que se ponga en contacto con el gobernador y con la alcaldesa para ver cómo apoyar a la Capama; “lo importante es que no falte el agua, que no falten los servicios a la población”.

Viene la espera. n