El pegamento que de alguna forma conocemos hoy y que sirve para unir piezas tiene 200.000 años de antigüedad. Por supuesto, no tenía los mismos elementos del pegamento de hoy, pero los restos más antiguos de algo usado como tal tienen esa antigüedad, y la materia prima fue la resina de la corteza de abedul.

Según Juana Casto de HERRAMIENTASHOY, los neandertales usaban esta sustancia pegajosa, pero aún no se sabía mucho sobre su proceso de fabricación y manipulación. ‘’Muchos autores agrupan este hallazgo con el de las evidencias del uso del fuego, el habla o la fabricación de herramientas líticas. Sin embargo, en la Universidad de Leiden , en Holanda, han hecho un nuevo estudio de arqueología experimental que dan más luces sobre el tema y también han planteado nuevas concepciones e interrogantes’’, declara la experta.


ASÍ UNIERON PIEDRA Y PALOS

Los neandertales construían sus lanzas, hace 200.000 años, con un pedernal enganchado a una barra de madera. Pero durante mucho tiempo había quedado en el vacío una pregunta: ¿cómo lo hacían para enganchar la piedra (principalmente sílice) con los palos? Es así como surge la propuesta investigativa de los arqueólogos de la Universidad Holandesa de Leiden.

Para ellos, ha quedado claro que el Homo neanderthalensis, que habitó Europa, Próximo Oriente y Medio y Asia Central, inventó el pegamento artificial más antiguo del mundo. ¿Cómo lo consiguieron? Pues utilizando alquitrán de corteza de abedul, un árbol que crece en esas zonas en las que habitaron.

Aunque los investigadores siempre creyeron que este material era demasiado complejo y difícil de conseguir para una cultura tan rudimentaria como la de los neandertales, los arqueólogos de la Universidad de Leiden, Paul Kozowyk y Geeske Langejans, descubrieron hasta tres fórmulas distintas para extraer el alquitrán de la corteza de abedul, un árbol caducifolio del género Betula originario de Eurasia.


UN NIVEL DE INTELIGENCIA MAYOR QUE EL PENSADO

Las huellas más antiguas de esta práctica se remontan a un lugar de Italia. También se encontraron bolas de alquitrán y residuos de adhesivos similares en Alemania, el más antiguo de los cuales data de hace unos 120.000 años. Ambos en tiempos en que solo los neandertales habitaban estas zonas.

Los estudios dejan en claro el nivel de inteligencia de los neandertales. Para que este proceso fuese exitoso, necesitaron conocer ciertas propiedades de los materiales, como el grado de adhesividad y viscosidad, todo un procedimiento. Eran, en consecuencia, capaces de estos niveles de imaginación, invención y tecnología, concluyen los investigadores.


ASÍ PUDIERON CORTAR Y RASPAR

En otra investigación relevante, luego de encontrar herramientas de piedra en dos cuevas italianas, estudiosos de la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos, demostraron que los neandertales que vivieron en Europa hace unos 55 mil años salían de sus cuevas para recolectar resina de los pinos.

La evidencia encontrada en Grotta del Fossellone y Grotta di Sant’Agostino, dos cuevas cercanas a las playas de costa oeste de Italia, mostraron que las piedras habían sido recubiertas con resina de pinos locales, la cual fue mezclada con cera de abejas. Una opción que también se demostró en la utilización de la creación el pegamento.

Las cuevas fueron el hogar de neandertales que vivieron en Europa durante el período del Paleolítico Medio. Ellos usaban el pegamento para unir huesos o piedras a un mango de madera y así crear herramientas o armas. Era parte de su desarrollo y de la búsqueda de una mejor condición de vida, pues con esas herramientas cortaban carne o raspaban el cuero. Ahora ya sabemos cómo las fabricaban, cómo unían esos elementos para los fines necesarios de su dura vida en las cuevas.

 

Es un hecho irrebatible el retraso en la entrega del fertilizante, independientemente del porcentaje que se haya distribuido hasta ahora.

Entre los mismos morenistas hay voces sensatas y razonadas que admiten errores en la ejecución del programa y advierten que para la próxima temporada de lluvias tendrán que corregirse.

Asimismo, ha habido denuncias salidas del gobierno del estado alertando sobre las fallas que se están cometiendo y demandando mayor atención al trabajo.

Pero entre la inmensa mayoría de los protagonistas ha aflorado un alud de dimes y diretes en los que no se ve otra pretensión que no sea la de golpear y causar el mayor daño al adversario.

En la guerra mediática, morenistas defienden con todo, exceptuando la inteligencia, el programa del fertilizante, en tanto priístas contraatacan con acusaciones sobre irregularidades.

Y como parte de la batalla surgen voces catastrofistas anunciando ya, desde ahora, los estragos que supuestamente provocará el retraso en la entrega del insumo.

Se habla desde ahora con una precisión carente incluso de lógica, de los daños; en Tecpan, por ejemplo, surgió la ocurrencia de que la producción se reducirá 80 por ciento.

¿Qué sistema o procedimiento usaron para conocer ese porcentaje?

Lo más probable es que la falta del reparto oportuno traerá consecuencias indeseables, pero manejar con antelación la dimensión de “los estragos” con tanta exactitud resulta grotesco.

En esta batalla de acusaciones mutuas, en la que la mayor preocupación de los bandos es sacar la mejor parte, se ausentan la mesura y la prudencia.

No hay un árbitro capaz de sentar a unos y otros para analizar conjuntamente la situación, sacar conclusiones y aplicarlas buscando la mejor salida al problema.

No hay liderazgo para apaciguar a priístas, llamarlos a la mesura y actuar de manera razonada; tampoco lo hay entre los morenistas, que, cada quien con su grupo, lanzan patadas, puñetazos y mordidas, para ellos la mejor manera de salir del embrollo con la mano en alto.

Unos por expertos y otros por novatos, tienen al estado convertido en un cuadrilátero en el que se trepan todos para colocarse en el mismo nivel y batirse en el lodazal, como si fueran pocos los problemas que agobian a la entidad y la mantienen en el rezago socioeconómico. n

Brincos de más

Sep 17, 2019

Más emocional que razonada parece ser la defensa que algunos grupos asumen a favor de Isaías Arellano Maldonado, destituido como jefe de Reglamentos a raíz de la balacera ocurrida en el interior de Mr. Bar, con saldo de cinco muertos y seis heridos.

Primero fue el presidente de la Federación de Cámaras de Comercio en Guerrero (Fecanaco), Alejandro Martínez Sidney, quien consideró injusto el cese y estimó que debería ser la cabeza del secretario de Seguridad Pública municipal, Gerardo Rosas Azamar, la que debería rodar, porque, argumentó, Arellano Maldonado no era responsable de la seguridad.

Luego, el colectivo Construyendo Ciudadanía expresó en conferencia de prensa que la salida de Arellano “fue un despido injustificado porque no tenía a su cargo la seguridad”.

Hasta donde se sabe, en ningún momento el ayuntamiento responsabilizó al ex funcionario de la balacera, sino por no hacer respetar la hora de cierre del establecimiento, que trabajaba fuera de horario.

Si a esa irregularidad se le agrega la exhibida por la síndica procuradora, Leticia Castro Ortiz, en el sentido de que el negocio no contaba con licencia de funcionamiento, la situación de Arellano empeora.

Era deber del titular de Reglamentos hacer respetar el horario de funcionamiento, una. Otra: si el bar carecía de licencia, la dependencia tuvo los casi nueve meses que han transcurrido de la actual administración municipal para meter en regla los negocios irregulares.

En caso de que Mr. Bar estuviera funcionando en una colonia popular, alejada del centro de la ciudad, podría tener una excusa, que no una justificación, para hacer de las suyas, pero el hecho de que opere en plena zona turística, exactamente en la Condesa, no tiene pretexto alguno.

Si Arellano Maldonado sabía que el negocio abría al margen de la ley, malo; si no lo sabía porque no lo había detectado ya sea porque sus subordinados se lo ocultaban o por ineficiencia en la supervisión, peor aun.

Por tanto, su caso resulta indefendible por más que Martínez Sidney y el colectivo Construyendo Ciudadanía lo quieren ayudar pretextando que no es el responsable de la seguridad.

En el pecado llevó la penitencia.

De igual modo, Rosas Azamar debería irse a su casa, pero también Arellano Maldonado.

Otro punto: Martínez Sidney no debería pegar tantos brincos ante el anuncio de la alcaldesa Adela Román Ocampo respecto a que se harán recorridos de supervisión para verficiar que los establecimientos respeten las horas de cierre, lo cual calificó el líder de la Fecanaco como “cacería de brujas”.

En realidad, de actuar así, Román Ocampo no haría más que asumir la responsabilidad que realmente le corresponde, es decir encargarse de verificar que los negocios funcionen apegados a la ley, sin que tuviera que ocurrir una tragedia como la de Mr. Bar. n

Palos de ciego

Sep 17, 2019

Se antoja absurdo y hasta grotesco que, a 58 meses de la desaparición de los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, acudan al 27 Batallón de Infantería de Iguala a buscarlos.

Pudo haber sido lógico, necesario y conveniente, que en cuanto los muchachos desaparecieron se haya revisado las instalaciones del batallón, porque pudo haberse localizado a los jóvenes, si es que ahí los escondieron, o podrían haberse hallado evidencias, si las había, pero hacerlo a casi cinco años de la tragedia no tiene sentido.

Por otro lado, resulta ingenuo pensar que, si los militares hubieran detenido y retenido a los normalistas, los habrían ocultado en las instalaciones del batallón; creerlo así sería subestimar la inteligencia militar.

Este miércoles, integrantes de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia para el caso Ayotzinapa, encabezados por el subsecretario de Derechos Humanos y Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, así como padres de los 43 jóvenes, ingresaron a las instalaciones del 27 Batallón, recorrieron el campo militar y se reunieron con mandos militares.

¿Qué esperaban hallar mediante un simple recorrido y hasta ahora? ¿Qué creían que les iban a expresar los mandos? El comandante ha sido cambiado tres veces desde el funesto suceso.

Resultados distintos se habrían de obtener si, apegándose a la recomendación del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), las autoridades llamaran a cuentas no sólo a soldados que estuvieron esa noche en el escenario del ataque a los normalistas, como al parecer ya lo hicieron, sino también a mandos intermedios, al comandante del batallón e incluso al secretario de la Defensa Nacional de ese momento.

¿Alguien más debería ser colocado en el banquillo de los acusados? Sí, el que fungía como procurador general de la República, el entonces secretario de Gobernación y el ex presidente de la República.

Eso, si realmente se quiere conocer la verdad y castigar a los responsables; investigar soslayando esta opción es hacerle al cuento. n

Tarea urgente

Sep 17, 2019

Apremiadas por la urgencia de las circunstancias, las declaraciones oficiales que se han hecho respecto de la matanza del domingo pasado en el Mr. Bar de la Costera han sido apresuradas y hasta oportunas. Pero sería aventurado afirmar que también son acertadas.

Las propuestas van desde llamar a comparecer al secretario de Seguridad Pública del estado y al fiscal estatal ante el Congreso local, hasta destituir al director de Reglamentos y Espectáculos del municipio, pasando por el anuncio del enésimo reforzamiento de la vigilancia policiaca en el puerto.

Ninguna de esas acciones, incluso la más drástica de ellas: hacer rodar cabezas por su supuesta responsabilidad en el incidente, tendrá el efecto que buscan quienes hacen los reclamos, pues todas están muy lejos de atacar el fondo del problema.

El caso del director de Reglamentos y Espectáculos es perfecto ejemplo de ello. Es, según sus acusadores, responsable de los hechos porque permitió que el bar operara con un permiso irregular y fuera del horario establecido. Pero, ¿acaso tener sus permisos en regla y operar en ciertos horarios habría, en serio, impedido un ataque urdido con premeditación y ejecutado por personas que se dedican a esa actividad de manera profesional?

Si la solución contra la criminalidad fuera tan sencilla como cerrar temprano los establecimientos comerciales del puerto, hace mucho tiempo que el problema habría sido resuelto. No se cometerían homicidios durante el día, mientras hubiera luz solar. Pero la realidad indica que no es así.

De hecho, no es aventurado afirmar que la mayoría de los asesinatos son cometidos entre la mañana y la tarde.

El problema es que los criminales han acumulado mucho poder, en primer lugar en forma de dinero, porque con él pueden comprar armas, impunidad y complicidades, y pagar a sus asesinos a sueldo.

Por eso, la estrategia gubernamental contra los criminales de alto impacto en el país debe ir dirigida, en primer lugar, a quitarles las fortunas que han amasado a lo largo de muchos años de impunidad; en segundo lugar, a impedir que lleguen más armas a sus arsenales, y en tercer lugar a desactivar sus organizaciones con trabajo de inteligencia. Un criminal sin dinero y sin armas, y seguido cada vez más de cerca por las autoridades no sólo no es un peligro para la sociedad, sino que está en peligro él mismo.

También, las únicas mercancías que el gobierno puede arrebatarles, es decir la mariguana y la amapola, deben ser legalizadas, pues el mercado negro de ambos vegetales les deja ganancias de tal tamaño que les permiten desafiar a la autoridad.

Ahora bien, ¿está dando pasos en ese sentido el gobierno federal, único facultado por las leyes para hacerlo? Todo parece indicar que no, sino que está más enfrascado en disputas de corte ideológico que en hacer esta tarea urgente. n

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