No está mal, desde luego, que las autoridades se preparen para las consecuencias que podría traer la temporada de ciclones y huracanes, pero mejor sería que atendieran primero las causas que en estos tiempos suelen ocasionar el hecho de que habitantes que viven en zonas inundables tengan que buscar protección fuera de sus viviendas.

A partir del huracán Pauline, que el 9 de octubre de 1997 –hace 23 años– devastó al puerto, autoridades municipales procuraron informar a los habitantes de lugares riesgosos sobre el peligro que corrían al acercarse las lluvias.

Año con año lo hacían de esta manera.

Esta vez, el ayuntamiento porteño dio a conocer que no procedió igual, por la pandemia del Covid-19.

El hecho de avisar podría parecer irrelevante si se toma en cuenta que, por experiencia, la gente conoce bien los riesgos que corre donde vive.

No obstante, hay otras medidas que, a un mes de haber entrado la temporada, se han descuidado, como la limpieza de canales pluviales y el río de La Sabana, que si bien fuera de temporada éste se convierte en un hilillo de aguas negras casi imperceptible, con las lluvias se vuelve tan caudaloso que desborda el cauce e inunda más de una decena de colonias ubicadas en las cercanías del afluente.

El municipio informó tener listos ya 20 refugios temporales en Acapulco, pero ya no habla de labores de desazolve.

Terminada la tercera fase de la pandemia, el 30 de mayo, y al entrar en vigor la vuelta a la “nueva normalidad”, anunció un programa sobre esta actividad, pero ya han transcurrido 19 días, y no ha vuelto a tocar el tema.

Para darse una idea de la seriedad de la situación, basta darse una vuelta por el río de La Sabana, cuyo lecho, en otras temporadas, ha sido desazolvado con maquinaria pesada.

Hoy en día, una espesa vegetación, piedras, lodo, tierra y arena ocupan buena parte del cauce.

El actual gobierno municipal no ha vivido la experiencia de las inundaciones de la zona, porque está en su segundo año de gestión, pero los moradores de más de 12 colonias saben qué se siente salir huyendo de sus viviendas porque el agua las ha rebasado.

La temporada pasada llovió muy poco. No hubo problema alguno, mas no todos los tiempos de lluvias son iguales; el actual considera entre tres y cuatro huracanes de alta peligrosidad.

Es bueno, por tanto, no perder de vista las consecuencias, pero más importante y efectivo resulta siempre atender las causas. n

En el estado hay hasta este último corte 3 mil 725 casos positivos


En la transmisión diaria para dar a conocer cifras sobre el Covid-19 en Guerrero, el secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, fue enfático en señalar que “lo que necesita Guerrero no son más camas, lo que necesita son menos casos”, por lo que una vez más pidió la colaboración de la población seguir las recomendaciones necesarias para evitar que se sigan dando contagios por este padecimiento.

Respecto al este punto, precisó: “Nuestra aspiración es que no nos enfermemos, esa es la parte central. No necesitamos más camas, necesitamos menos casos. Las camas ahí están, podremos tener muchos, muchos casos y muchas camas, pero esa no debe de ser nuestra aspiración”.

Con la presencia del secretario de Finanzas y Administración (Sefina), Tulio Pérez Calvo; el jefe de la Oficina del Gobernador, Alejandro Bravo Abarca, y de la directora de Comunicación Social, Erika Lührs Cortés, se informó que hasta este día Guerrero registra 3 mil 725 casos y 612 defunciones, con lo que hay 68 municipios con casos, 12 sin contagio y sólo uno sin contagio ni vecindad.

El vigor, la frecuencia y el sentido de urgencia con que se manifiestan cada vez más representantes de sectores productivos y líderes sociales a favor de reactivar la economía del estado –entre ellos la propia alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo– muestra a las claras que la prolongada falta de ingresos ha llevado al extremo de la desesperación a quienes quedaron sin ellos desde que las autoridades federales ordenaron parar toda actividad considerada no esencial para la subsistencia de la comunidad. Pero eso es una obviedad que cualquiera puede ver.

Demuestra también cuán funestos pueden ser los resultados de no planificar y no calcular con independencia del interés político. Es una advertencia sobre el despropósito de enfrentar un problema, sobre todo del tamaño que es la pandemia del Covid-19, con la estrategia de la no-estrategia.

Miles de habitantes del estado, así como del país, tienen el agua al cuello, y cuando esperaban que las autoridades encendieran la bomba de achique para aliviar esa circunstancia, lo que éstas hacen es pedirles 15 días más de paciente sacrificio.

Lo pasado está pasado, y sólo vale revisarlo para aprender de él, pues no es posible cambiarlo. Así que es deseable que hayan aprendido esta lección, que bien nos puede servir en el futuro: que un propósito político no justificaba no hacer nada para impedir al virus entrar al territorio nacional y extenderse a lo largo y a lo ancho de él, y matar, a estas fechas, a más de 18 mil personas, más las que faltan.

El gobierno federal tenía tres meses de ventaja sobre el país en que se originó el contagio, tiempo en el que pudo diseñar una estrategia para hacerle frente, tiempo en el que pudo prepararse a conciencia a fin de retrasar lo más posible su entrada a territorio nacional y al mismo tiempo combatir cada una de sus manifestaciones focalizadas, con todas las armas de que dispone el arsenal médico.

Hoy, la mayoría de los que piden reanudar las actividades económicas miran por sus intereses particulares, lo cual es legítimo, se trate del propietario de una gran cadena o del permisionario de un taxi: todos necesitan dinero para subsistir.

En el caso de los gobernantes que plantean lo mismo –entre ellos la alcaldesa de Acapulco– es distinto: saben que si la gente no tiene ingresos, el gobierno tampoco los tendrá por la vía de los impuestos. Así de simple. n

Se reconoce la coordinación de fuerzas de seguridad para lograrla


Chilpancingo, 16 de junio. En el primer cuatrimestre del año, Guerrero ocupa el lugar número 26 con la menor incidencia a nivel nacional en delitos de alto impacto; durante la sesión virtual con integrantes de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, se detalló que de acuerdo con la gráfica presentada este martes en la conferencia matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, que delitos como homicidio, secuestro, feminicidio, extorsión y narcomenudeo, se han reducido significativamente en nuestro estado.

El secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame, agradeció a las secretarías de la Defensa Nacional y a la Marina, así como a la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad Pública en el estado y las demás instancias involucradas en la seguridad, el trabajo conjunto para logra este objetivo en la entidad, que es decir paz a la población.

Como todos los días, el secretario de Seguridad Pública de la entidad, David Portillo Menchaca, informó que en las últimas 24 horas se registró un solo homicidio doloso en la entidad y el robo de dos vehículos en Acapulco y Chilpancingo.

El fiscal general del estado, Jorge Zuriel de los Santos, dio a conocer que derivado de varios operativos para detectar, decomisar y evitar la venta de bebidas adulteradas fueron decomisados en el municipio de Tlapa, 113 botellas.

El secretario general de Gobierno, Florencio Salazar, informó que se enviará un comunicado a los alcaldes de los 81 municipios para que, en el marco de sus atribuciones, coadyuven en la supervisión, detección y aseguramiento de bebidas alcohólicas que estén adulteradas y evitar que pongan en riesgo la salud y la vida.

La pandemia de Covid-19 orilló a la alcaldesa Adela Román Ocampo a apremiar la reanudación de las actividades económicas en Acapulco, “o de lo contrario se nos dispararía la violencia”.

Consideró que la situación que vive el puerto es dramática, por lo que planteó “la necesidad de consensuar criterios para ver qué lugares pueden empezar a abrirse, y reactivar la economía gradualmente, como restaurantes y hoteles”.

Mas la urgencia no se constriñe solamente a la primera autoridad de Acapulco, sino que diversos son los sectores que reclaman la reactivación económica porque ya no pueden resistir la falta de ingresos.

Ayer, transportistas, deportistas, árbitros, representantes de ligas de futbol y habitantes de colonias de la zona poniente de Acapulco se manifestaron públicamente en diferentes escenarios para exigir de manera coincidente que se ponga en marcha la reactivación económica.

La demanda iba dirigida lo mismo a la alcaldesa Adela Román que al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Tiene razón Joel Castillo Gómez, presidente del Congreso Ciudadano de la Zona Poniente de Acapulco, al quejarse de que “si queremos vender algo, nos echan a la policía, al Ejército; mientras la burocracia está ganando un salario: los regidores, los síndicos, los diputados locales y federales, así como los senadores”.

El desempleo es otro nudo de la cuerda que asfixia ya a los guerrerenses.

El consejero nacional de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur) Alejandro Martínez Sidney declaró que se han perdido unos 750 mil empleos en Guerrero.

A todo ello, la postura del gobierno estatal, por conducto de su secretario de Administración y Finanzas, Tulio Pérez Calvo, estriba en que primero está la salud y luego la reapertura económica, con la advertencia de que por ahora el color del semáforo sigue siendo rojo.

Lo peor del caso, habría que añadir, es que no se vislumbra el día en que la línea ascendente de contagios y defunciones comience a decaer.

Sólo así, yendo hacia abajo, el semáforo podría cambiar de rojo a anaranjado para dar paso a la reapertura gradual de actividades.

Entre tanto, a más de 100 días de duración de la pandemia, la gente ha comenzado a dar muestras de cansancio y hartazgo por el confinamiento, los apuros económicos y la falta de apoyo monetario de los gobiernos. n

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