Es importante que la población tome conciencia, dice el gobernador


En el informe diario sobre las acciones que realiza el gobierno del estado para combatir la pandemia por el Covid-19 y sus repercusiones, el gobernador Héctor Astudillo Flores pidió a la población cuidarse y poner de su parte, para lograr que Guerrero supere el semáforo en rojo en el que actualmente se encuentra y con ello, lograr la reactivación de los destinos turísticos del estado.

A través de un enlace vía redes sociales, el Ejecutivo estatal dio a conocer que sostuvo sesionó con gobernadores del país, para abordar el tema turístico y sobre todo, la ruta para que el primero de julio, se puedan reabrir algunas de las actividades económica.

“Pero para eso, yo sigo insistiendo, necesitamos seguirnos cuidando, seguir poniendo de nuestra parte. Porque de lo contario, vamos a tenernos que ir acostumbrando a convivir con el Covid-19 y yo creo que no debemos acostumbrarnos a convivir con el Covid-19, debemos acostumbrarnos a cuidarnos más, a cuidar a nuestra familia, a cuidar a nuestros adultos”, recalcó.

En tanto que el secretario de Salud, informó que a la fecha en Guerrero hay 4 mil 557 casos confirmados y 755 defunciones.

En la tarde-noche del 17 de abril de 2018, una patrulla de la Policía Estatal proveniente de la comunidad El Camalote descendía rumbo a Zihuatanejo, cuando en el poblado Las Mesillas fue emboscada por civiles.

Hubo seis guardias muertos.

Los agresores les dieron el tiro de gracia.

Ya sin vida, tirados sobre el piso, los patearon, los videograbaron y los exhibieron públicamente.

Cundió el dolor y la indignación en el medio gubernamental.

Desde las entrañas del Poder Ejecutivo surgió la sentencia: “esta fue la gota que derramó el vaso”.

A los pocos días hubo cuatro detenidos, ninguno de los cuales era quien había encabezado la matanza.

Nunca se informó si se les procesó, si los sentenciaron. No se sabe si purgan condena en algún penal. Del cabecilla, como dice la canción, nunca más se supo nada.

La historia se repite: cuando el gobierno resaltaba la reducción de asesinatos dolosos en Guerrero, este domingo civiles emboscaron a policías estatales en una comunidad de Tetipac, matando a seis e hiriendo a cinco más, uno de los cuales murió más tarde.

La administración estatal mensajeó: “lamentablemente Guerrero tiene sus altas y sus bajas (en seguridad)”. Añadió: “...pero todas estas personas que se dedican a hacer el mal deben tener muy presente que tarde que temprano la justicia les va llegar”.

“Fueron emboscados, no fue un enfrentamiento”, expuso e hizo un llamado a todas las fuerzas federales y locales a cerrar filas para enfrentar a este grupo delincuencial (al que perpetró el ataque)”.

La euforia por la entrada de la Guardia Nacional explotó como burbuja de jabón.

No ha dado resultados.

Fue muy alta la vara de las expectativas.

Su fracaso ha orillado al gobierno federal a sacar de nuevo al Ejército a las calles.

Otra: si hubiera sido un enfrentamiento con el mismo saldo, ¿tendría otro significado el hecho?

¿Tienen que matar a seis policías para que las fuerzas federales cierren filas contra las bandas delictivas?

El obispo Salvador Rangel lo ha dicho: el gobierno sabe quiénes son y dónde encontrarlos, pero no actúa en su contra porque el gobierno mismo es parte del negocio.

Nadie lo ha refutado. n

Si medio contener en su casa a la población para frenar la propagación del Covid 19 ha implicado para la autoridad un gran esfuerzo, hacer cumplir a las empresas las medidas sanitarias establecidas para la reapertura será sin duda una labor titánica.

El gobernador Héctor Astudillo ha sido insistente en que habrá reapertura de negocios el primero de julio, siempre y cuando el semáforo epidemiológico cambie de rojo a naranja.

No obstante, muchos empresarios no están dispuestos a esperar más, en tanto otros que se alinean con el gobierno condicionan el acato a la entrega de apoyos económicos, lo que la autoridad no está dispuesta a otorgar, como tampoco está en condiciones para hacerlo, pues, al igual que la iniciativa privada, también está siendo afectada en su recaudación.

En tanto algunos hoteleros advierten que llueva, truene o relampaguee, el primero de julio reabrirán sus establecimientos, otros, como los de Pie de la Cuesta, sin tanto ruido, este fin de semana empezaron a trabajar con el argumento de que se trata de un ensayo avalado por las autoridades, mismas que lo han negado.

Si los negociantes levantan sus cortinas aunque el semáforo epidemiológico continúe en rojo, ello implicará un gran riesgo de que el coronavirus se propague a mayor velocidad, con las consecuencias consabidas.

Es más, así se reanuden actividades con el semáforo en naranja, conllevará la probabilidad de que, habiéndose reducido los contagios y muertes, el virus recupere el terreno perdido y se extienda con más rapidez, puesto que habrá gente trabajando en las empresas, pero esas mismas personas saldrán a las calles y harán uso del transporte público, una de las fuentes de contaminación más graves, catalogado así por Astudillo Flores.

Si el confinamiento observado hasta ahora no ha alcanzado los niveles requeridos para aplanar la línea de contagios y defunciones, menos los obtendrá con la reapertura, puesto que los trabajadores se sumarán a los que se han resistido, por gusto o necesidad, a quedarse en casa, medida ésta a la que las autoridades sanitarias le apuestan para domar al virus.

La reanudación laboral significará, de plano, entrar en una nueva cultura, lo mismo en la casa que en las calles y los centros de trabajo, un desafío que pondrá a prueba la capacidad de adaptación no sólo de los guerrerenses, sino de todos los mexicanos. n

Cuando el país ha rebasado los 175 mil contagios de Covid-19 confirmados y más de 20 mil muertos, el director de Epidemiología, José Luis Alomía, aceptó que el modelo de vigilancia epidemiológica para el virus en México deberá ser reorientado para tener más y mejor información sobre la enfermedad y la ruta que sigue en el país.

Después de más cien días de pandemia, durante los cuales han aplicado las mismas medidas obteniendo como resultado invariable el aumento exponencial de contagios, al parecer la Federación se ha percatado de que ha seguido un sistema equivocado.

Durante el seminario virtual Vigilancia Epidemiológica y Utilización de Pruebas de Diagnóstico, explicó el funcionario federal que ya están por presentar las modificaciones “para precisar un monitoreo que nos permita información de lo más localizado posible”.

Argumentó que con el nuevo monitoreo se podría considerar la aplicación de pruebas en casos leves, así como en grupos de riesgo, en lo que actualmente, admite, el sector salud no se enfoca.

¿No hablará, acaso, Alomía de lo mismo que la Organización Mundial de la Salud recomendaba desde un principio de la expansión, es decir de la aplicación de pruebas como el método más efectivo de frenar la pandemia?

Porque, hasta ahora, la autoridad no habla de aplicación de pruebas más que como un recurso excepcional, y centra el combate del Covid-19 en recomendaciones de “quédate en casa”, guardar la sana distancia y usar cubrebocas.

De esta manera, el gobierno ha transferido la responsabilidad de detener la pandemia a la población, a la que culpa de que no se haya aplanado la línea de contagios y muertes.

Se ha dedicado a crear en hospitales áreas para atender a contagiados, eso sí; paralizar la economía, exhortar a la población para que atienda las sugerencias y reprenderla por no acatarlas, así como a cavar tumbas para los muertos que vienen.

Contra lo que establece el protocolo, no se monitorea a las personas con las que tuvo contacto un contagiado.

¿Y cómo detectar a los asintomáticos si no se les hace la prueba correspondiente? Mientras no afloran los síntomas, andan como si nada infectando a otros y otros a otros, porque no se va más allá de las recomendaciones descritas.

Pero parece que, después de tres meses y días en que ha vapuleado el virus a la población, cayeron ya en la cuenta de que van por el camino errado. n

Participa Astudillo en reunión virtual de la Conago con Segob


Chilpancingo, 18 de junio. Con la finalidad de analizar los lineamientos del Semáforo Nacional de cada estado del país ante la pandemia por el Covid-19, el gobernador Héctor Astudillo Flores participó en la reunión virtual de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) con la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el subsecretario de Salud, Hugo López Gatell.

Astudillo Flores destacó que es importante reducir los contagios y fortalecer la atención médica en torno al Covid-19, además de mantenerse alineados al gobierno federal, así como en las tendencias de contagios y hospitalización que marca el Semáforo Nacional, en el que Guerrero se encuentra en color rojo por el incremento de los casos por coronavirus y el número de defunciones.

En la reunión, el gobernador indicó que su gobierno está atento a la entrega de insumos y las necesidades hospitalarias, que actualmente registran el 58 por ciento de ocupación de camas Covid-19, de acuerdo con la Secretaría de Salud Estatal, sin embargo, señaló que es fundamental que la población asuma las recomendaciones sanitarias para evitar que los contagios por coronavirus incrementen.

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