Otra vez, Guerrero vuelve a sobresalir en el plano informativo nacional y no precisamente con algún acontecimiento que lo ubique en el terreno de la superación o el crecimiento en algún rubro constructivo.

No, señor. Si bien en los últimos años ha sido sobre todo la violencia y la inseguridad, sin contar ya el subdesarrollo y demás lastres, lo que lo ha mantenido en el centro del huracán, ahora son los temblores aparte de las lluvias. El temblor del reciente 19 de septiembre y antes, el 14, el huracán Max, han metido en serios problemas a la población, cuyas viviendas, cultivos y centros educativos, han sufrido severos daños, y, lo más lamentable, con pérdida de vidas humanas.

La reacción de las autoridades ha sido inmediata; recorren sus jurisdicciones llevando palabras de aliento y algunos apoyos que les ayudan a pasar el momento.

Eso es lo inmediato, lo cual no constituye la solución al problema de la gente; viene la reconstrucción de viviendas, escuelas y de infraestructura urbana y carretera, lo mismo que el pago de daños de cultivos siniestrados.

Viene a la mente, en forma inevitable, que en 2013 la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid, golpearon despiadadamente la entidad y que, a cuatro años, habiéndose declarado concluido el Plan Nuevo Guerrero, que supuestamente resanaría todos los perjuicios, siguen sin reconstruirse numerosas viviendas, escuelas, centros de salud.

La salida legal que ideó el PRI –y que luego emuló el Verde– para transferir sus prerrogativas a los damnificados de los terremotos resultó ser una celada para los otros partidos políticos.

Como ha sido difundido profusamente –en una campaña que tiene todos los tintes de guerra electoral–, el tricolor decidió renunciar a las prerrogativas a que tiene derecho por el resto de este año.

Ambos –el Revolucionario Institucional y el Verde Ecologista– podrán sobrevivir tres meses sin demasiados problemas porque aquel tiene el gobierno federal y la mayoría de los gobiernos estatales. Pero esa no es la situación de los otros partidos, que pasarían muchos aprietos financieros si renuncian a todo su presupuesto de operación para el resto del año.

Pero también desde las redes sociales se exige retirar todo financiamiento público a los partidos, algunos de los cuales coquetean con la idea. Sin embargo, es necesario puntualizar que es una salida peligrosa.

Si la Secretaría de Educación Guerrero tenía de por sí conflictos por todos lados debido sobre todo a su resistencia a restituir los profesores faltantes, las lluvias y el temblor vinieron a colmarle el plato.

Si todos los días había marchas, bloqueos y plantones porque la dependencia no se ha ocupado en reponer los profesores que dejaron su plaza por fallecimiento o jubilación, hoy en día surgen los problemas como hongos en un campo fértil, derivados, además, de los golpes de la naturaleza.

No pocos son los planteles donde personal docente y profesores se niegan a ocupar las aulas por temor a que caigan sobre los alumnos y mentores, en tanto en otros reclaman la pronta revisión por personal especializado para determinar si las instalaciones pueden ser ocupadas sin correr riesgos.

Podrá alegar la SEG que los problemas ocasionados por lluvias y sismos no son de su competencia, pero tampoco podrá negar que golpean el calendario escolar y la enseñanza.

El dirigente del PRI en Acapulco, Fermín Alvarado Arroyo, considera una burla la propuesta del Frente Ciudadano por México, que promueven PAN, MC y PRD, de modificar la legislación electoral para eliminar el financiamiento a los partidos, porque dijo que para eso se requiere modificar la Constitución y hacerlo 90 días antes del proceso electoral, lo cual ya no es posible.

No obstante, en los mismos círculos políticos ha corrido el comentario en el sentido de que hay vías que permiten destinar recursos para estos menesteres, pero si no fuera así, habrá que tomar en cuenta que los diputados y los senadores son los artífices para todo tipo de maniobras que se les antoje llevar a cabo.

Son los legisladores los que crean las leyes a su conveniencia y los que rechazan toda iniciativa que pudiera afectarlos a ellos, a sus partidos o a sus grupos políticos.

Ya en alguna ocasión hubo quien presentó una iniciativa de ley en el sentido de impedir que diputados y senadores saltaran de una curul a un escaño o a la inversa, pero nunca prosperó; adujeron que cada legislador tiene derecho a ver por su futuro.

En su conferencia de prensa semanal, el dirigente priísta afirmó que en esos momentos el dirigente nacional de su partido, Enrique Ochoa, estaba presentando ante el Instituto Nacional Electoral el oficio mediante el cual notifica la decisión del PRI de renunciar a recibir el resto de los recursos que por ley le corresponde recibir durante 2017, y por tanto, dijo, “es el único partido que ha renunciado” a esos fondos. “Lo demás son anuncios demagógicos; representan inclusive hasta burlas”.

En eso, el dirigente priísta tiene toda la razón, pues hasta ahora los demás partidos han dicho mucho, pero no han hecho nada.

Se enfrascaron ya en ese buscapiés distractor de aportar todos los recursos para los damnificados, pero no hay nada en firme para devolver a los afectados poco, y menos todo.

Se resisten a soltar algo que no les pertenece y que los mexicanos nunca les otorgaron.

En el marco de la exposición fotográfica "Fotógrafos Guerreros V" efectuada en el zócalo de Acapulco, se reconoció la trayectoria a los fotoperiodistas Urbano Valencia, Enrique Corte Portillo y Carlos Enrique Delgado Mora.

Las fotografías presentadas en la exposición corresponden a fotorreporteros locales, nacionales e internacionales; son de Enrique Gutiérrez, José Molina de la Cruz, Héctor López Taboada, Salvador Cisneros, Carlos Carbajal Arcos, Raymundo Ruiz Avilés, Gerson Eliud, David Guzmán, La Rata Mutante, Dassaev Téllez Adame, Alaide Martínez, Enrico Dagnino, Juan Barnard, Bernandino Hernández, Javier Verdín, Carlos Delgado Mora, Jorge Zorrilla, Miguel Dimayuga, María Meza, Karol Reus Arcos, Santiago Herrera, Luis Vargas, Violeta Bautista, Óscar Alvarado, Jéssica Torres, Prometeo Lucero, Alejandrino González, y José Luis de la Cruz.

La exposición permanecerá hasta el 29 de septiembre en el Zócalo de Acapulco y en la biblioteca 22 del zócalo del puerto, antes de iniciar un recorrido por el resto del estado de Guerrero y la República Mexicana.

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