Ejército y Marina apoyarán a brigadas de entrega, casa por casa


La distribución de alimentos en apoyo a las personas afectadas en sus ingresos económicos por la contingencia sanitaria, será repartida casa por casa a través de brigadas, informó la presidenta municipal de Acapulco, Adela Román Ocampo.

Luego de su participación en la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, donde se analizaron con el gobernador Héctor Astudillo las acciones que se efectúan en Guerrero para evitar la propagación del Covid-19, la alcaldesa dijo que el Ejército y la Marina participarán en el reparto de la ayuda alimentaria para garantizar el orden.

Las brigadas recorrerán las colonias con mayor marginación y se brindará atención especial a vendedores y trabajadores del sector turístico que prácticamente quedaron sin trabajo por el cierre de playas y la suspensión de actividades en varios establecimientos que representaban riesgo de contagio del nuevo coronavirus.

Román Ocampo pidió a la ciudadanía tomar conciencia y no salir de sus hogares, con el fin de cuidar su salud y evitar mayor propagación del virus entre la comunidad, para que se reduzca el número de contagiados.

Reconoce la participación de elementos civiles y militares para resguardar playas


Para evitar la propagación de contagios por coronavirus, personal civil y militar realizó acciones de proximidad social para invitar a las personas a evitar acceder a playas, así como a las bahías de Puerto Marqués y de Acapulco y espacios de recreación en Guerrero.

El gobernador Héctor Astudillo Flores presidió como todos los días la sesión de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz e hizo un reconocimiento a los titulares del Ejército Mexicano, de la Armada de México, de la Guardia Nacional, la Fiscalía General del Estado, a los elementos de la Policía Estatal, los ayuntamientos de zonas con vocación turística de Guerrero por su participación en las acciones preventivas para evitar los contagios por coronavirus e inhibir los actos de saqueos en centros comerciales y que esto afecte las fuentes de abasto.

El secretario de Salud, Carlos de la Peña Pintos, informó a la Mesa de Coordinación que al corte del sábado, se han registrado 25 casos positivos por Covid-19 y un total de tres defunciones por ese padecimiento.

Realiza el gobernador sobrevuelo; alista Salud personal médico


A fin de continuar revisando las acciones y operativos que se llevan a cabo con motivo de la emergencia sanitaria en Guerrero, el gobernador Héctor Astudillo Flores presidió como todos los días la sesión de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, con autoridades civiles y militares, en la cual se abordó el tema referente al cierre de las playas, medida determinada por el gobierno federal, para evitar las aglomeraciones y posibles contagios ante la pandemia por Covid-19.

Sobre este punto, el Ejecutivo indicó que “la medida ha sido bien tomada por la ciudadanía que está cooperando y de esa manera no se propague esta enfermedad en aglomeraciones en playas y áreas recreativas”.

Al mediodía del sábado el gobernador Astudillo acompañado del almirante Francisco Limas López, comandante de la Octava Región Naval, y el secretario de Turismo, Ernesto Rodríguez, realizó un sobrevuelo para constatar que la disposición de playas cerradas está siendo respetada, por lo que agradeció a la población colabora con estas acciones a fin de evitar la propagación del Covid-19.

Una de las principales preocupaciones de las autoridades desde que fue claro que el coronavirus venía hacia América –aun antes de que fuera denominado Covid-19 por la Organización Mundial de la Salud– era que cualquier manejo inadecuado, poco mesurado o poco equilibrado de la información sobre la pandemia provocase en la población un miedo excesivo que la llevara a dejar de producir, comprar y vender, porque eso afectaría la economía de las regiones y del país.

Por eso el gobierno federal adoptó la actitud de “esperar a ver qué pasa”, para tranquilizar a a la gente.

En las regiones se atrofiarían las cadenas de producción y de comercialización, lo cual podría poner en graves aprietos a la gente, porque el gobierno puede obligar a las empresas a seguir pagando salarios a sus trabajadores, y de ese modo procurar que estos tengan ingresos, pero no puede obligar a los ciudadanos a comprar lo producido por aquellos, y de ese modo muchos comercios, sobre todo pequeños, quebrarían.

En el país, al no haber compra-venta, no se pagarían el IVA ni el IEPS que en cada adquisición paga el consumidor, impuestos que al final van a dar a las arcas del gobierno, que de ese modo se hace de recursos no sólo para enfrentar la contingencia generada por el Covid-19, sino para todos sus gastos.

Bien, parece ser que ese temido día ha llegado, según lo indican las notas informativas recogidas por reporteros y corresponsales de este diario. Pero no por la orden gubernamental de cerrar los establecimientos cuya operación no es esencial y sí implica la aglomeración de personas, sino por acciones emprendidas por los pobladores para cerrar las fronteras de sus comunidades o de sus municipios.

Habitantes de Puerto Vicente Guerrero y Piedras Grandes, en Tecpan y Atoyac, cerraron los caminos de acceso a esas localidades para que no ingresen los extraños, y con el mismo objetivo, el Comité de Seguridad de la ruta Tecpan-El Balcón, en el primero de esos municipios, colocó una manta a la entrada de la ruta serrana para pedir a los forasteros que se abstengan de subir a las comunidades serranas. También, los pueblos turísticos de Puerto Vicente Guerrero, en Tecpan, y Barra de Potosí, en Petatlán, cerraron los accesos para evitar la llegada de turistas.

Esta claro que a los pobladores de esos sitios y de todo otro lugar donde esas acciones se hayan replicado, aun sin el conocimiento del gobierno, no les bastaron las medidas restrictivas ejecutadas por las autoridades, y se dejaron llevar por sus temores, fundados, pero desinformados.

Tanta precaución sólo sería útil si hubiera la certeza de que en sus comunidades no anida ya el coronavirus. No lo saben porque no tienen manera de saberlo porque no tienen pruebas de laboratorio que se lo permitan. A esas alturas, cuando ya el virus se extendió por el país, aplicar una medida así no sirve de mucho, a menos que se haya constatado que la comunidad que se intenta aislar está libre del microorganismo.

Por lo demás, las fotos recogidas por este diario muestran que al cumplir la tarea autoimpuesta no tienen cuidado en guardar “la sana distancia”. n

Si nada cambió la agenda del Ejecutivo estatal ayer, el gobernador Héctor Astudillo seguramente debió pasar un trago muy amargo al pedir a sus pares, los mandatarios de estado de México, Guanajuato, Morelos, Michoacán, Puebla y Ciudad de México, difundir entre sus gobernados la decisión tomada por el gobierno de Guerrero de cerrar las playas y los balnearios de la entidad.

Esa decisión ineludible golpeará muy fuerte no sólo a los particulares cuyos ingresos directos dependen de la actividad turística, sino –por efecto dominó– a prácticamente todos los habitantes del estado y, por ende, a las finanzas públicas, es decir a los ingresos que ayuntamientos y gobierno estatal captan por la vía fiscal y el pago de derechos.

Ese dinero no es poca cosa; ha llegado a representar 80 por ciento de los ingresos fiscales del gobierno del estado, pues la economía de Guerrero depende en su mayor parte del turismo, y como la mayoría de sus 81 municipios no son autosuficientes en términos financieros, sino que sobreviven con las aportaciones que les hacen los gobiernos estatal y federal, este parón repercutirá hasta el último rincón de la entidad.

Para desconsuelo de los afectados en Guerrero y en los otros estados del país, impedir o ralentizar estos efectos nunca estuvo en sus manos, sino en el ámbito federal, donde no se emprendieron las acciones más efectivas para impedir la entrada del virus Covid-19 a territorio nacional cuando aún había condiciones para ello.

Según el refrán popular, “cuando veas las barbas de tu vecino raspar pon las tuyas a remojar”. Así, los gobiernos de todos los países de América, entre ellos el de México, vieron cuando en China primero, y luego en Irán, Italia, España y Alemania, y después en toda Europa, el Covid-19 causaba estragos y superaba, por mucho, las capacidades de naciones poderosas y bien organizadas.

Hubo tiempo para tomar medidas estrictas que, si bien a fin de cuentas no impedirían la entrada del microorganismo al territorio nacional, al menos la retrasaría lo suficiente para preparar el escenario en que sería recibido, y para uniformar el tratamiento respectivo.

No lo hicieron así y hoy pagan las consecuencias: Estados Unidos ronda los 215 mil infectados, con lo cual supera incluso a Italia y, por mucho, a China. Y México roza los mil 500 contagios.

Hoy casi todos los gobiernos de América toman medidas drásticas, como cerrarlo todo y forzar a la gente a recluirse en su casa.

Habría sido más fácil aplicar la recomendación del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus: “test, test, test”. n

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