“El Estado mexicano tiene responsabilidad legal; debe garantizar nuestra seguridad”

 “Es una venganza política por el parentesco conmigo, por mi activismo”, reprocha Efrén Cortés


Chilpancingo, 8 de noviembre. La tarde del martes, cerca de la comunidad de San Nicolás, en Cuajinicuilapa, en la Costa Chica, apareció el cuerpo del joven Jorge Cortés Carmona, en descomposición.

Jorge desapareció 10 días atrás. Jorge era estudiante de la escuela de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro). Jorge era sobrino de Efrén Cortés Chávez, uno de los sobrevivientes de la masacre de El Charco.

El 28 de octubre, a las 2 o 3 de la madrugada, cerca de un Oxxo en el centro de Cuajinicuilapa, hombres armados con aspecto militar se lo llevaron en una camioneta negra. Fue la última vez que lo vieron. Esta es la información que la familia pudo recopilar en los días siguientes, según cuenta Efrén Cortés.

Jorge estaba en Cuajinicuilapa cursando un seminario para titularse como médico veterinario, cuatro meses atrás se había graduado. Esa noche del 28 de octubre Jorge no se regresó a su casa, en el municipio de Cruz Grande, ahí mismo en la Costa Chica, porque se quedó a la fiesta de bienvenida a los estudiantes de primer grado.

Al día siguiente los padres de Jorge comenzaron a recibir llamadas telefónicas de desconocidos: “Nosotros sabemos dónde lo tienen”, les decían. Nunca dieron información suficiente para ubicar a Jorge. Tampoco pidieron el pago de algún rescate.

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