La Jornada Guerrero - Jueves, 02 Julio 2020

Hizo posible la reapertura de actividades, afirma el senador


El senador de la República Manuel Añorve Baños aseguró y reconoció que las acciones preventivas que el gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, implementó y continuará aplicando para contener la propagación del Covid-19, permitieron que se diera la reapertura parcial de la actividad en Guerrero.

El senador Añorve expresó que es importante puntualizar y reconocer que el cambio a color naranja en el semáforo es una señal de esperanza, principalmente para quienes requieren urgentemente volver a la vida económica productiva.

También invitó a la población a no confiarse y bajar la guardia para seguir con las medidas preventivas necesarias y así evitar más contagios, por ello se debe tener una corresponsabilidad entre sociedad y gobierno.

Además, Añorve Baños precisó que la puesta en marcha de las pruebas gratuitas de detección de Covid-19, en municipios como Acapulco y Chilpancingo, es otra acción por el titular del Ejecutivo estatal en beneficio de la población guerrerense.

Publicado en Política
Viernes, 03 Julio 2020 00:05

Un respirador para Acapulco

En Acapulco y en otras ciudades del estado y del país, a partir de ayer, se empezaron a echar las campanas al vuelo por la reactivación económica, pero… no todo es tan sencillo como parece.

Lo ha estado recalcando el gobernador Héctor Astudillo Flores: la reanudación de actividades no significa que el coronavirus fue vencido y erradicado. No. La pandemia va para largo, por lo que no se debe bajar la guardia en el sentido de continuar las medidas sanitarias que han dictado las autoridades de salud.

La sana distancia, el uso de cubrebocas, el estornudo de etiqueta, el confinamiento, todas estas recomendaciones deben seguir siendo aplicadas por todos para tratar de disminuir la propagación del Covid-19.

El cierre de negocios de todos los sectores, principalmente del turístico, que es el más importante en Guerrero por la generación de empleos y la captación de divisas, ha sido un golpe muy fuerte tanto para los empresarios como para la clase trabajadora y el gobierno, por la falta de pago de impuestos de toda clase.

Es a partir de ayer que se apreciará cuántos negocios pudieron soportar la falta de ingresos para reanudar sus actividades en la nueva realidad. Asimismo, la clase trabajadora verá si aún conserva sus empleos después de casi cuatro meses sin trabajar, la mayoría sin recibir ingreso alguno, como los que se dedican al comercio ambulante, tanto en las calles como en las playas.

Las autoridades de los tres ámbitos de gobierno trataron de promover más apoyo a las empresas de todo tamaño, el cual no fue suficiente ante el tiempo que se prolongó y que nadie tenía idea que fuera a ocurrir como fue.

La crisis económica con que se reanudan las actividades en Guerrero, principalmente en Acapulco, va para largo; faltan meses para llegar al nivel en que estaba la economía a principios de este año.

Si comparamos la actual situación económica en que se encuentra el puerto con la que padece un infectado en estado grave por coronavirus, Acapulco también necesita un respirador que lo saque de la crisis. n

Publicado en Editorial
Viernes, 03 Julio 2020 00:05

Derechos humanos en la globalización

Los derechos humanos son, probablemente, la principal narrativa del siglo XXI. Las violaciones masivas de derechos humanos entre los años 60 y 80 en América Latina, y los genocidios de la década de 1990 dieron cuenta, por una parte, de la fragilidad de la noción de humanidad a la que dicha narrativa apela, y por otra, tuvieron como correlatos nuevas reflexiones, críticas y acciones acerca de los derechos humanos, donde se busca responder a la pregunta: ¿de qué estamos hablando cuando hablamos del derecho tal o cuál?; como conceptos fundamentales para contextualizar el debate en torno a los derechos y un análisis de los mecanismos y organismos dedicados a su protección.

El proceso de globalización, cada vez más dinámico y complejo desde hace casi 20 años, ha estado acompañado de una fuerte y continua atención en torno a la cultura y a los temas de los derechos humanos, puesto que el proceso de globalización se ha acelerado por la fase de transición hacia la democracia, emprendida por decenas y decenas de países, lo cual el desmoronamiento del comunismo contribuyó a profundizar y a extender, y porque de nuevo puso interés en una visión del derecho desanclada de límites territoriales y substraída al predominio no contrastado de la soberanía nacional.

Esta visión estaba ya presente, como es obvio, en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948, que consideraba iguales a todos los individuos, “sin distinción alguna”, incluidas la del lugar de nacimiento o de residencia o de trabajo.

En la última década del siglo XX se abrió una nueva e importante etapa para la cultura de los derechos humanos en cuanto a su difusión y conciencia en todos los rincones del mundo.

No obstante, se ha desarrollado la atención hacia los derechos humanos, paralelamente a la discusión cada vez más encendida y contradictoria acerca de los modos para poder defenderlos, realizarlos y difundirlos a escala global.

El llamado respeto de los derechos humanos hoy parece haberse hecho común, aun cuando en ocasiones tal llamado sucede sólo para justificar acciones que más bien parecen perpetrar otras violaciones y otros abusos. Sin embargo, esto es un signo de cómo la cultura de los derechos humanos ha conquistado para sí, en pocos años, un espacio relevante y autónomo, a pesar de que corre el riesgo de convertirse en una ideología y, en consecuencia, a torsiones e instrumentalizaciones contrarias a su inspiración más genuina.

Bajo el impulso convergente de una transformación de época (la globalización) y de un profundo cambio en los regímenes políticos (la transición a la democracia en muchos Estados), hemos sido testigos de una ampliación del terreno tradicional del derecho que ha involucrado de manera cada vez más extensa a la política y a la sociedad, por lo que la cultura de los derechos humanos ha conocido una dilatación disciplinaria que ha incorporado a la historia y a la economía, a las relaciones internacionales y a la antropología, y ha llevado al derecho a replantearse a sí mismo y a enfrentar inéditos desafíos conceptuales, teóricos y metodológicos.

Entre el final del siglo XX y principios del XXI, los derechos humanos conocieron una vitalidad, amplitud, profundidad y vivacidad de posiciones diversas y contrapuestas que no se habían manifestado nunca antes y que se mezclaban ahora con los problemas, análogos aunque diversos y diferentes, de la intervención humanitaria y de los derechos humanos, de lo cual surgió la urgencia de un replanteamiento global sobre la necesidad y sobre los límites del derecho internacional y de la soberanía nacional, sobre las formas de compromiso político útil y posible para enfrentar los nuevos desafíos planteados en el terreno de los derechos humanos a menudo separados y distantes y de la intervención humanitaria, así como de la acción de los gobiernos y de las organizaciones no gubernamentales.

Por lo que, por la necesidad de redefinir el papel y los límites de los organismos internacionales (desde la ONU hasta la OMC) frente a la soberanía de los Estados en una época de integración y globalización creciente, la discusión acerca de los derechos humanos ha conocido y conoce momentos de particular intensidad: entre defensa de los principios frente a toda violación, y pragmatismo de la intervención para mitigar y mejorar las condiciones de quien es víctima de violencias y ultrajes; entre la defensa de la paz y de la no violencia. n

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