La Jornada Guerrero - Domingo, 22 Marzo 2020

Chilpancingo, Gro. Trabajadores de Protección Civil del municipio de Chilpancingo, amagan con no salir a trabajar ni atender los llamados hasta que el ayuntamiento de la capital del estado cumpla con la dotación de uniformes, cosa que fue pactado en una minuta de acuerdos el pasado 18 de marzo.

Señalaron que la actual administración municipal no ha cumplido con la dotación de uniformes, mejora del parque vehicular y salarial.

Explicaron que los últimos uniformes que recibieron fue durante la administración pasada, la cual fue encabezada por el priista Marco Leyva, pero en esa ocasión fue a manera de tómbola y no todos recibieron uniforme completo, siendo que unos solo recibieron una gorra.

Otra de las exigencias es la nivelación salarial, dado que esta dependencia es la que tiene los salarios más bajos de todo el ayuntamiento, por lo que exigen una homologación con el cuerpo de bomberos, quienes tienen un salario y prestaciones de hasta 6 mil pesos.

Publicado en Política

En el pueblo no hay centro de salud, ni medicinas, ni mucho menos doctores o enfermeras, lamentan habitantes


Tecpan, 22 de marzo. Julia Moreno Abarca fue contundente: “Si el coronavirus llega al pueblo, nos va a llevar la fregada a muchos”. Su expresión es similar a la de otros adultos de la comunidad de Santa María, en Tecpan, quienes, como ella, dicen sentirse vulnerables y a merced de la enfermedad, porque en ese pueblo no existe una casa o centro de salud, ni medicinas y mucho menos doctores o enfermeras a quien recurrir en caso de contagio.

La realidad de esa localidad es similar a la que viven otras de la parte media y alta de la sierra tecpaneca, donde hay pocas casas de salud y un marcado desabasto de medicamentos, sin mencionar la ausencia de personal médico.

La mujer de 67 años es ama de casa y asegura que desde que comenzó a conocerse el coronavirus ningún trabajador de la Jurisdicción Sanitaria 05 Costa Grande o del sector salud municipal ha llegado al pueblo para informar a la gente sobre el padecimiento calificado actualmente como pandemia.

En su pueblo, hace más de 10 años que no existe una casa de salud, y la última que tuvieron hoy en día es el comedor comunitario para la gente del pueblo. En caso de que se presente una emergencia, los habitantes se ven obligados a bajar a la cabecera municipal para recibir atención médica en el hospital comunitario o con doctores particulares.

“Conozco la enfermedad porque veo lo que sale en el Internet o por las noticias de la tele, porque aquí nadie ha venido a platicarnos ni a decirnos de lo que se trata o de cómo se debe uno cuidar para no enfermarse. Yo tengo 65 años y mi esposo tiene 67, y estamos preocupados porque vemos en las noticias que la enfermedad le pega principalmente a los adultos mayores; en el pueblo la gente tiene mucho miedo y se siente olvidada de la mano de las autoridades, pues no tenemos ni la más mínima medicina para tomar si algo sucede”, asentó Calixta Bello Perdomo, vecina de la localidad.

Por su parte, José Ángel Ramírez Tabares afirmó que su condición es aún más complicada, ya que en su pueblo Zintapala, además de que carece de casa de salud, medicinas y el personal médico sube cada mes a dar consulta, si alguien se enferma tiene que bajar hasta Tecpan, que está a dos horas de distancia, para recibir atención. El joven es estudiante del Telebachillerato ubicado en Santa María, al cual acude diariamente, según dijo, después de caminar dos horas desde su pueblo.

Tanto Calixta Bello como Julia Moreno afirmaron que muchos pueblos de la sierra están en las mismas condiciones, “olvidados de la mano de las autoridades de salud, por lo que a los adultos de los pueblos sólo les queda rezar y pedir a Dios que el mal no llegue”.

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Trabajadores del astillero de playa Manzanillo se mantienen en la zozobra, ocasionada por el doble desalojo sufrido en los últimos 15 meses, del sitio que durante más de 40 años representó su fuente de ingresos, en la zona Tradicional del puerto.

La situación se complica para los mecánicos de embarcaciones, quienes temen que las medidas sanitarias recomendadas para evitar la propagación del Covid-19, acentúen la crisis del sector turismo y los deportes náuticos, rubro del que dependen de forma directa su servicio de reparación de lanchas.

El primer desalojo ocurrió el 25 de enero de 2019, por lo que trabajadores del astillero colocaron posteriormente mesas para vender comidas y refrescos. Pero la semana pasada fueron desalojados nuevamente.

Javier David Cárdenas, quien laboró aproximadamente 40 años en el astillero de playa Manzanillo, sostuvo que “es horrible, no tenemos trabajo, y la poca herramienta que podíamos empeñar nos la quitaron, se llevaron todo, lo que ocupamos para sacar a veces las embarcaciones, a duras penas juntamos 40 mil pesos para comprarla”. Reprochó que “nos sacaron como delincuentes, aunque seguimos las indicaciones que nos dieron.

Publicado en Sociedad y Justicia

Confía atleta acapulqueño en no tener problemas para su regreso


Más de 11 mil kilómetros separan al atleta acapulqueño David Emmanuel Meza Pérez de su familia, pues se encuentra ahora en la ciudad rusa de Kstovo, a la cual viajó desde el pasado primero de marzo, originalmente para concentrarse de cara a un torneo internacional de lucha sambo.

En entrevista vía electrónica, Meza Pérez explicó que el campeonato fue suspendido debido a la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus, sin embargo, indicó que continúan los entrenamientos al lado de deportistas rusos y originarios de otras naciones europeas.

El joven sambista confió en que no tenga problemas para su regreso, previsto para el próximo primero de abril, aunque la situación podría complicarse, pues varios países d Europa han tomado diversas medidas para evitar nuevos contagios por el coronavirus, como el cierre de aeropuertos. 

Meza Pérez expresó que se comunica de forma constante con su familia.

El joven de 19 años, detalló que “me encuentro en la ciudad de kstovo, en Rusia, a cuatro horas en tren desde Moscú”.

Explicó que los entrenamientos en la considerada como Academia mundial de sambo, son de alta intensidad, con dos sesiones programadas al día.

Meza Pérez relató que “hay variedad de atletas, campeones de Europa, campeones del mundo, campeones nacionales, el mundial se canceló pero se compensa porque los entrenamientos siguen adelante”.

-¿Cómo percibes en Rusia la situación ocasionada por el coronavirus?

-Bueno, es una situación un tanto fuerte que afecta a todas las personas; aquí yo iba a participar en una copa del mundo, en Moscú, las cual fue pospuesta como medida de prevención por el coronavirus, y así en muchos deportes y eventos que fueron cancelados.

-¿Han tomado muchas medidas sanitarias?

-En la ciudad donde estoy no usan mascarillas o cubre bocas, muy pocas personas en la calle lo hacen. Siguen normales las actividades, solo que con las prevenciones dictadas por el gobierno por el virus, lo principal es usar gel antibacterial, lavarse las manos muy bien, y atención médica por si las personas se llegan a sentir mal. En los aeropuertos cerraron las fronteras a los extranjeros como medida preventiva.

-¿Cómo son tus días allá? -Se le pregunta al seleccionado guerrerense de sambo.

-En la mañana desayuno y me arreglo para mi primer entrenamiento del día. Después llega la comida, mi segundo entrenamiento es en la tarde y al final la cena, aprovecho mis horas libres para hablar con mi familia y amigos, hacer un poco de ejercicio o descansar de los entrenamientos.

-¿Has hablado con tu familia?  -Se le pregunta por último al luchador. -Hablo todos los días con mi familia en ciertos horarios, pues hay una diferencia de nueve horas, me dicen que me cuide mucho, que entrene muy duro, que están orgullosos de mí.

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