Diferencias a tener en cuenta en el trading online

Escrito por  Jul 12, 2019

En los últimos años, el trading online ha ganado mucha importancia. Gracias al auge de internet, y al aumento de los servicios de transacciones online de todo tipo, el trading y la inversión online han aumentado su popularidad, sumando miles de clientes y operadores a este sector.

Para aquellos que no lo sepan, cabe aclarar que el trading online es como el trading tradicional, pero a través de internet. Los llamados ‘traders’, ahora tienen la posibilidad de comprar y vender una amplia gama de instrumentos financieros con tan solo un click. Actualmente, el sector del trading online ofrece un gran número de oportunidades, ya que los traders pueden acceder a los mercados financieros globales desde su ordenador o Smartphone. En el trading online, hay dos tipos principales de instrumentos para la operativa con derivados: CFDs y futuros. En este caso, vamos a establecer las diferencias y ventajas de operar con futuros frente a CFDs, que son conocimientos básicos para tomar buenas decisiones en este mercado.

En primer lugar, vamos a definir lo que son los CFDs. CFD, son las siglas en inglés de Contract for Difference (Contrato por Diferencias), lo que significa que es un contrato mediante el cual dos partes acuerdan intercambiar la diferencia entre el precio de entrada y el precio de salida del activo. Si el operador en cuestión cree que el precio del activo subirá, comprará CFDs, en cambio, si piensa que el precio del activo bajará, le convendrá vender CFDs.

Los CFDs, son ofrecidos por los brókers online e intermediarios financieros que crean estos productos para ofrecerlos a sus clientes. Hoy en día, es posible hacer trading online con CFDs de pares de divisas, activos digitales, valores y materias primas, entre muchos otros.

Por otro lado, los contratos de futuros, difieren con los CFDs en lo que al plazo de la especulación se refiere. Mientras que con los CFDs el plazo de tiempo no está definido, en los contratos de futuro se acuerda la compra o venta de un activo en una fecha futura y por un precio determinado. El motivo principal por el cual las dos partes preestablecen el precio es el hedging o cobertura frente a circunstancias futuras extraordinarias, que puedan afectar de alguna manera al estado del vendedor o del comprador.

A pesar de que muchas personas prefieren estos contratos por motivos de seguridad, encuentran en estos activos una desventaja principal: la disponibilidad. A diferencia de los CFDs, la disponibilidad de los futuros no es tan grande, por ejemplo, en el caso de las acciones, los valores para operar con futuros son mucho menos que los disponibles con CFDs. Aun así, los futuros son el instrumento más recurrido a la hora de invertir en los índices de las principales bolsas del mundo.

Es importante conocer bien cómo funcionan los contratos de futuros, para saber si nos conviene hacer uso de ellos o no, según la situación en la que nos encontremos. Como ya hemos dicho, comprador y vendedor acuerdan una transacción futura a un precio establecido, comprometiéndose a intercambiar el activo. Por tanto, el pago no se hará al firmar el contrato, sino en la fecha de vencimiento acordada. De la misma forma, el activo no pertenecerá al comprador hasta la fecha estipulada en el contrato.

En la transacción, no se tendrá en cuenta la evolución que pueda cambiar al mercado, por lo que estos tratos pueden generar tanto beneficios como pérdidas a alguna de las dos partes dependiendo de la situación.

Lo cierto es, que los mercados de futuros son tratos muy longevos que, aunque no siempre han tenido el mismo nombre, han estado presentes en nuestra sociedad durante muchísimos años. Tanto es así, que se remontan a la época del antiguo Egipto, donde los agricultores podían acordar un precio por el cual acabarían vendiendo sus productos agrícolas a un determinado comprador. Durante las siguientes épocas, estos contratos continuaron estando presentes en todo tipo de poblaciones, hasta llegar a nuestros días.

Actualmente, son multitud los tipos de activos que se pueden incluir en los contratos de futuros, lo que da lugar a otro gran número de contratos de futuros diferentes. Entre ellos, podemos encontrar los futuros agrícolas, futuros energéticos, futuros de divisas, o los futuros de tasas de interés. Dependiendo de la situación en la que se encuentre el cliente, le convendrá más un contrato de futuro u otro.

Queda claro que son numerosas las diferencias entre los CFDs y los futuros, cada uno posee sus propias características, lo que hace que cada uno de ellos sea apropiado para determinadas operaciones de trading.