Ni vivos ni muertos

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Oct 11, 2019

El 14 de diciembre de 1979, el dictador argentino Jorge Rafael Videla hizo una declaración que fue transcrita por el diario Clarín: “¿Qué es un desaparecido? En cuanto este como tal, es una incógnita, un desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento “x” y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento, tendría un tratamiento “z”, pero mientras sea un desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está ni muerto ni vivo, está desaparecido”.

La frase cínica del dictador Videla dio título a la película argentina que data del año 2002, dirigida por Víctor Jorge Ruiz y protagonizada por Edgardo Nieva, Alejandra Aristegui, Roberto Vallejos y Arturo Bonín.

La trama de la película está ambientada en 1982, durante el llamado Terrorismo de Estado en Argentina, cuando un grupo paramilitar contacta al protagonista Alcides para proponerle un trato. Dos años después de haber secuestrado a su esposa, le proponen que para recuperarla con vida, deberá trabajar para ellos.

Ni vivos ni muertos es también el título del documental largometraje, que lo es también un libro de investigación que junto al documental se realizó en México sobre las desapariciones forzadas, en el cual trabajaron Luis Ramírez Guzmán y Federico Mastrogiovanni, periodista italiano que vive y trabaja en México desde hace varios años, que se ha ocupado de organizaciones y comunidades indígenas, movimientos sociales y ambientales, migración, violación a los derechos humanos y la política en México y América Latina.

La investigación periodística en cuestión, documenta y da seguimiento a la historia de Alan Cerón, destacando también el caso de la desaparición forzada de don Rosendo Radilla en el estado de Guerrero, por el Ejército en 1974, caso emblemático de las desapariciones forzadas durante el periodo llamado Guerra Sucia, caso que fue llevado y condenado por la Corte Interamericana de los Derechos Humanos y que describe las páginas más oscuras de la historia de México.

La desaparición forzada es una acción en su origen contrainsurgente, que ha sido aplicada desde los nazis y posteriormente por igual en las guerras anticolonialistas africanas, en contra de los movimientos de liberación de Centro y Sudamérica, como estrategia militar de una guerra de baja intensidad pero de mucha frecuencia, que se ha convertido en un mecanismo que utilizan igual el estado, que el crimen organizado y la delincuencia, como mecanismo de control y de sembrar el terror en la población.

En las desapariciones forzadas está implícito el sadismo, la perversión, además de una brutalidad al límite para provocar dolor, que México a la fecha, se cuentan por miles y que se acrecentan mucho más cada día.

En los años 70, en el auge de la Guerra Sucia implementada por el Estado mexicano, su Ejército y policías, además de grupos paramilitares como la Brigada Blanca, los desaparecidos eran opositores al régimen, estudiantes, obreros, campesinos, sindicalistas, combatientes guerrilleros, que eran secuestrados por su perfil ideológico y su participación política.

Hoy, en la actualidad, la mayoría de la gente desaparecida son ciudadanos comunes, víctimas en su mayoría inocentes, definidos por el Estado, como bajas colaterales de la guerra contra el narco, vivimos en medio de un estado policiaco-militar, con la mayor parte del territorio nacional militarizado al igual que la vida pública.

En la Feria Internacional del Libro de Acapulco llegó a mis manos la investigación periodística de Federico Mastrogiovanni, Ni vivos ni muertos, que revela los alcances de la desaparición forzada en México, desde el caso de Rosendo Radilla en Guerrero que data de 1974 a manos del Ejército, en la persecución que se implementó en contra del Partido de los Pobres y su dirigente máximo, el profesor y comandante guerrillero Lucio Cabañas, a quien don Rosendo Radilla le componía corridos, hasta los casos más recientes de desaparición forzada como el de Alan Cerón, en Cuernavaca; el de Melchor Flores El Vaquero Galáctico, desaparecido en Monterrey.

El autor observa que la desaparición forzada no es un acontecimiento casual, sino que constituye una verdadera estrategia del terror, que es funcional al estado, y a través del cual se beneficia la delincuencia organizada y que la situación en México es peor que la Alemania de Hitler, cuando se implementó el Plan de Exterminio, llamado Noche y Niebla. n