Que de lejos parecen moscas

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Ago 16, 2019

Conocí a Kike Ferrari en el evento de Acapulco Noir y en la Feria del Libro de Acapulco; tuvimos la oportunidad de convivir con él y otros escritores del género negro, como Bernardo Fernández Bef.

Kike Ferrari nació en julio de 1972 en Buenos Aires, Argentina, donde vive con su compañera Sol y sus tres hijos; es hincha de River, roquero, cinturón negro en taekwondo; en 2003 fue expulsado de Estados Unidos, donde tiene la entrada prohibida, y se dice que en 25 años de vida laboral cambió 27 veces de empleo.

Fue coordinador de la revista Juguetes rabiosos, columnista político literario en el sitio Sigue leyendo, cronista policial para los portales de noticias Cosecha roja, Marcha y Notas; integra el comité editorial de La Granada y colabora con las publicaciones Subestadas de Argentina y Casa de las Américas de Cuba.

Entre sus obras destacan Operación Bukowski (novela, 2004), Entonces sólo la noche (cuentos, 2008), Lo que no fue (premio Casa de las Américas), Postales rabiosas, Que de lejos parecen moscas (publicado en 2011, obtuvo al año siguiente el premio Silverio Cañada a la mejor ópera prima en la Semana Negra de Gijón; la edición francesa fue finalista del Gran Prix de Littèrature Policière y el Prix SCNF du Polar. También fue premiado en 2010 y 2011 en el concurso de relatos policiacos de la Semana Negra).

Que de lejos parecen moscas presentó a Kike Ferrari a los lectores mexicanos al ser publicado por el sello Alfaguara, que se publicó por primera vez en la ciudad autónoma de Buenos Aires por la editorial Punto de Encuentro 2014 y que los lectores y la crítica especializada han recibido con entusiasmo; es un trabajo de factura no convencional, en el cual el personaje principal es el señor Machi, un trepador que se considera exitoso, que hizo su fortuna bajo la dictadura militar, que se afianza a los dos primeros gobiernos de la democracia y se casó con una mujer de doble apellido, hija de un terrateniente; el éxito de Machi es tener 10 millones de dólares en el banco, el BMW, la ropa de marca, los relojes caros, los restaurantes exclusivos, los habanos, las 300 corbatas que colecciona, la cocaína de calidad y que gasta en una noche lo que sus empleados ganan en un año.

La vida del señor Machi no es fácil. Tiene demasiados enemigos; tipos a los que les birló algún negocio, trabajadores despedidos, ex amantes resentidas… Su mujer sabe que es una cornuda y lo tiene harto con sus quejas. El hijo es un blandito al que no le interesan los negocios. La hija anda de novia… Pero a él no le importa nada; es un triunfador, y los demás son insectos, personas “que de lejos parecen moscas”. Hasta que un día “le tiran un muerto”, y comienza otra historia.

En esta novela, narrada desde una perspectiva de voces, que se empalma en una oratoria indirecta que rompe con los esquemas tradicionales, Kike Ferrari nos presenta a Machi, modelo de triunfo y también del desprecio, que se sirvió para hacer su fortuna de la dictadura militar; mujeriego y ferviente consumidor de cocaína; que hace uso frecuente de la llamada “pastilla azul”, que le permite distraerse con hermosas jóvenes para satisfacer sus caprichos y obsesiones. Es un relato estructurado desde la perspectiva de un habla nerviosa, a lo cual el autor confiesa que siempre le ha preocupado el punto de vista de la voz narrativa.

El argumento de los libros se diluye en la voz, en una historia lineal, condimentado con un factor interesante que está en la forma en que el narrador efectúa los virajes en el tiempo y en los espacios de manera sigilosa y convincente. El cine tiene una presencia clave en esta novela, la cual se prepara ya como serie para la televisión argentina y que nos recuerda los trabajos de Scorsese y Tarantino; y Ferrari critica la impunidad y la soberbia que produce el poder.

El personaje principal centra los rasgos del cinismo y la obscenidad del poder, que llega a niveles casi pornográficos, y su ingrediente principal: la literatura negra. n