Imprimir esta página

¿Narcoseries o mensaje celestial?

Escrito por  Isidro Bautista Soriano Ago 08, 2019

Sería determinante el hecho de poner en una mesa de análisis la posibilidad de otorgar el permiso correspondiente a las iglesias para operar estaciones de radio y canales de televisión, como lo hacen actualmente los particulares, entes del Estado y asociaciones o fundaciones legalmente constituidas, unas con fines de lucro y otras con fines de servicio social.

¿Determinante? Sí, por el degenere social, que cada vez es peor, donde se matan unos con otros, así en Guerrero como en el resto del país, con el crimen organizado, que llega casi al cuello de todos, y cuya sicosis es inevitable en los cuatro puntos cardinales.

La pérdida de principios y valores, la corrupción del Estado mexicano y el alejamiento celestial han sido su raíz.

Hace unas horas, en la capital del país, por un simple accidente vial, una familia entera casi lincha a una conductora de vehículo: padres e hijos golpean su vehículo a diestra y siniestra… sí, padres e hijos. Los padres debieron haber frenado a los hijos, pero ellos mismos dieron el ejemplo de descomposición social.

Las escuelas dejaron de ser forjadoras de hombres y mujeres de bien. Ya no ven los alumnos al maestro como un segundo padre, y hogares, también dejaron de serlo.

Los docentes, en su mayoría, lo son sin vocación, y los estudiantes, toman a fuerza los libros.

Es más una sociedad corrompida, donde se miran con desconfianza unos a otros, y donde la autoridad está materialmente casi imposibilitada para poner un alto dentro y fuera de sus entrañas, aunque haya gobernantes con toda la intención de hacer lo que esté a su alcance para afrontarla. Los hijos hoy en muchísimos casos tienen más control de la casa que sus padres, y pasan a cosas peores, que se ven a diario en los periódicos.

Si no se respeta la ley terrenal, menos la celestial. ¿Qué porcentaje de la población leerá la biblia, de cualquier religión? Hay quienes la leen y releen, la conocen, la escuchan, pero no la acatan, y por eso, tanta perdición.

Hoy está la polémica de que si el Estado concede el permiso para que las iglesias tengan los mismos derechos que los otros para operar radio y televisión. ¿Sería un cuento de nunca acabar o una discusión sin fin?

Habría que hacer un análisis y discusión. La ley del ramo, vigente desde 2014, suprimió el precepto de prohibir y sancionar la transmisión de programas enfocados a hacer culto religioso, por lo que cualquier permisionario puede ceder —en renta o regalado— tiempos para ese fin, pero hay otra disposición jurídica que los veta para ser permisionarios; es decir, como propietarios.

No obstante, hay iglesias que operan directamente ese tipo de medios para difundir sus creencias con estaciones y canales piratas, por lo que podría haber sanciones penales, por el uso del espectro espacial, propiedad de la nación, y que corresponde a la autoridad federal llamar a cuentas.

¿Por qué no otorgarles ese derecho? La ley secundaria sería su árbitro. La materia prima pudiera ser justamente su biblia, sin agresiones, sin hacer alusión a los de enfrente, así como la Constitución obliga a los partidos políticos a hacer uso de sus prerrogativas de radio y tv según sus plataformas ideológicas, previamente registradas ante el órgano electoral administrativo, sin descalificaciones tampoco.

¿Qué pasaría si en cada hogar se hallara una biblia, o mejor dicho, que se leyera y, sobre todo, se acatara? Andamos como Sodoma y Gomorra, o como aquel mundo al que Dios, con Noé a su lado, exterminó con el diluvio.

Claro que hay quienes se disfrazan como creyentes en todas las iglesias —católica y cristianas— para sacar provecho personal, pero para evitarlo habría requisitos como candados, como los hay para las personas físicas y morales.

¿No sería mejor oír la palabra de Dios que las –por ejemplo– narcoseries, telenovelas o películas denigrantes u ofensivas, que hacen apología de la violencia en todas sus expresiones?

Ojalá López Obrador hubiera convocado a todas las iglesias a ser coadyuvantes de su gobierno, en lugar de solo una, la evangélica. Todavía está a tiempo, y más, con la radio y televisión.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.