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Banco del Bienestar

Escrito por  Eduardo López Betancourt Ago 05, 2019

El pasado 19 de julio se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma a la Ley Orgánica del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros, conocido como Bansefi, que comienza por modificar la denominación de la institución, para quedar ahora como Ley Orgánica del Banco del Bienestar. Se trata de una institución que tiene el carácter de Sociedad Nacional de Crédito y de Institución de Banca de Desarrollo, con personalidad jurídica y patrimonio propios.

De acuerdo con el reformado artículo 3 de esta ley, a este Banco del Bienestar le corresponde desempeñar funciones de banca social, para lo cual tendrá por objeto promover y facilitar el ahorro, el acceso al financiamiento en condiciones equitativas, la inclusión financiera, el uso y el fomento de la innovación tecnológica a fin de procurar mejores condiciones a los integrantes del sector, la perspectiva de género y la inversión entre los integrantes del sector, ofrecer instrumentos y servicios financieros de primer y segundo pisos entre los mismos, canalizar apoyos financieros y técnicos necesarios para fomentar el uso de productos y servicios financieros que atiendan las necesidades del sector y que promuevan la adopción de modelos de negocio y tecnologías financieras innovadoras que impacten en el sano desarrollo del sector y, en general, que la actividad de la institución contribuya al desarrollo económico nacional y regional, proporcionar asistencia técnica y capacitación a los integrantes del sector, así como dispersar los recursos destinados a subsidios y programas sujetos a reglas de operación de las dependencias y entidades.

Más allá del cambio de denominación, se han hecho también ajustes al funcionamiento de la institución. El artículo 7, relativo a las facultades de esta banca social, precisa ahora que le corresponderá fomentar el desarrollo del sector y promover su eficiencia y competitividad, para lo cual estará facultado para promover el desarrollo tecnológico y la adopción de modelos novedosos. Esto, con referencia a lo que prevea la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, además de la capacitación, la asistencia técnica, y el incremento de la productividad y del bienestar de los integrantes del sector.

El Banco de Bienestar también tendrá facultades para propiciar acciones conjuntas de financiamiento y asistencia con otras instituciones de crédito, fondos de fomento, fideicomisos, organizaciones auxiliares del crédito, con los sectores indígena, social y privado y con los integrantes del sector.

En el mismo artículo se apunta también como una facultad central el diseño y la ejecución de programas que promuevan el ahorro, la inversión y la adopción de medios de pago electrónicos en las comunidades indígenas, con apoyo del sector. Igualmente, la distribución y el reporte de los recursos de programas sociales de dependencias y entidades de acuerdo con la normatividad aplicable, así como las reglas de operación respectivas. Asimismo, le corresponde diseñar y ofrecer productos de crédito, inversión y ahorro para el sector.

Para cumplir con sus propósitos y objetivos, apunta el artículo 8 reformado de la ley que el Banco podrá establecer planes de ahorro y crédito, así como redes digitales, que permitan la inclusión de servicios financieros y el fomento a la captación de recursos. También podrá participar en el capital social de sociedades de inversión, así como de sociedades operadoras de éstas, y en el de sociedades distribuidoras de acciones, además de prestar el servicio de distribución de acciones a sociedades de inversión propias o de terceros.

Esperemos que esta institución en realidad contribuya con estos servicios bancarios de tinte social, que pueden traer diversos beneficios a la sociedad, considerando que el sistema bancario de país está orientado al lucro y la ganancia de las instituciones, entre las que predominan las extranjeras, frente a las cuales muchas veces el cliente se encuentra indefenso. n