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Videograbaciones de audiencias penales

Escrito por  Eduardo López Betancourt Jul 29, 2019

El procedimiento penal acusatorio implementado en todo el país en la última década modificó profundamente diversas prácticas en la impartición de justicia. Entre otros muchos aspectos, el sistema oral significó la entrada de lleno en el mundo de la tecnología, en el sentido de que para la celebración de las actuaciones judiciales se han vuelto indispensables las herramientas de videograbación.

Estos videos de las audiencias son por su naturaleza la constancia de la celebración de un acto procesal, como es la audiencia, y en tanto cumplan los requisitos legales para asegurar su fidelidad y autenticidad, son prueba fehaciente de lo actuado y resuelto.

Sin embargo, son todavía múltiples las prácticas que requieren corregirse para que este uso de las videograbaciones permita realmente hacer más expedita y ágil la justicia, y no resulte en entorpecimientos como a veces se da, por posturas más formalistas.

Sobre estos asuntos es de interés la reciente tesis de jurisprudencia VI.3o.P. J/1 (10a.), del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Sexto Circuito, con registro 2020244, que sostiene que no debe dudarse del contenido de los discos digitales cuando existan elementos que les den certeza, aun cuando carezcan de firma o sello.

Textualmente, la jurisprudencia mencionada señala que los discos versátiles digitales (DVD) que contienen las videograbaciones de las audiencias del sistema penal acusatorio y oral, a la luz de la tramitación de un proceso penal de esta naturaleza, tienen el carácter de una prueba instrumental de actuaciones, al tratarse de las diligencias o actos que conforman un proceso penal de corte acusatorio, guardados en un archivo digital.

Derivada de esa naturaleza, sigue el criterio, estos discos son aptos para acreditar la existencia de un acto procesal; además de que no obstante estar soportados en medios digitales, su contenido hace patente la realización de un acto jurídico procesal.

De ahí que el Tribunal considere que aun cuando dichos discos carezcan del sello y la firma correspondientes, no debe ponerse en duda su contenido, si existen otras circunstancias que le dan certeza a éste, como pudieran ser, por ejemplo, que fueron remitidos al tribunal de apelación por la autoridad del Poder Judicial a quien corresponde su resguardo, y esa remisión se hizo por conducto de las oficinas que pertenecen precisamente al Poder Judicial, mediante un oficio que cumplió las formalidades de ley, esto es que contiene la firma autógrafa de la autoridad emisora, así como el sello correspondiente y, sobre todo, ante el hecho de que el órgano jurisdiccional que conoció del asunto de que se trata corroboró que la diligencia respectiva en efecto se encontraba registrada en el DVD.

De este modo, que el objeto carezca de certificación física dada por la firma y sello no es fundamental para negarle valor. Según una visión más flexible, y acorde a la naturaleza del objeto, se da por entendido que si el disco es entregado por una autoridad, que le da el tratamiento de auténtico en sus diversos momentos del envío, entonces es claro que el mismo es lo que dice ser, y el video que soporta debe tenerse por tal.

Es un asunto sobre el cual queda aún mucho por definir, pues este criterio no es consenso; el tema se ha abordado en otras sentencias dictadas por otros tribunales, y está pendiente de resolver la contradicción de tesis 91/2019 por la Primera Sala sobre el tema. n