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La tortura y la bolsa de plástico

Escrito por  Raúl Sendic García Estrada Jun 28, 2019

La tortura es tan antigua como la historia misma, es el castigo físico o psicológico, el acto de generar terror, de doblegar la voluntad de las personas, que causa pena o sufrimiento moral o físico de manera continua que padecen las víctimas de manera intencional y que pudiera llegar a causar sufrimiento físico y mental.

Utilizado en la actualidad por agentes del Estado y funcionarios públicos para arrancar confesiones, es muy socorrido este método en las investigaciones policiacas y criminales en su intento por obtener declaraciones autoinculpatorias y conseguir pruebas para esclarecer un delito.

La tortura judicial es ejercida durante el proceso penal con el interés de determinar la culpabilidad de un acusado. La tortura judicial en la historia quedó abolida en el siglo XIX, tanto en América como en Europa; la tortura extrajudicial es la que ejerce la autoridad gubernamental fuera del ámbito judicial y particularmente se le relaciona con hechos políticos.

La tortura viene desde la antigua Roma, desde los tormentos para obtener la verdad. En el siglo XVIII se le definía como una indagación de la verdad por medio del tormento; se le suscribía como parte del interrogatorio e incluso era ordenada por un juez para obtener la verdad.

En 1975, la Organización de las Naciones Unidas define la tortura. Para los fines de esta declaración, la tortura significa todo acto por el cual se causa intencionalmente un intenso dolor o sufrimiento físico o mental, particularmente por instigación de un funcionario público a una persona, para fines tales como obtener de ella o de una tercera persona una información o confesión, o para castigarla por un acto que ha cometido.

Hace varios siglos que la tortura ha dejado de ser un medio de prueba, sino que es parte de actos castigados de manera ejemplar por su fiereza, por el sometimiento y el quebrantamiento de la autoestima y la resistencia de las víctimas. Las declaraciones así arrancadas se desestiman por el grado de penitencia que se ejerce, y la tortura ha dejado de ser considerada criterio de verdad y sí condenada como un acto irracional para averiguar la verdad.

La tortura es una pena corporal de la cual se tienen registros desde los periodos romanos, hebreos y persas; se ha buscado una justificación legal de su uso en la actualidad.

En la antigüedad, las torturas incluían quebrantamiento de huesos, desgarres, castración, violación, lapidación y quemaduras; ahogamiento o privación del sueño. En la época actual se ha incluido descargas eléctricas, ahogamiento con bolsas de plástico o con agua mineral combinada con picante.

El daño psicológico que produce la tortura durante los interrogatorios ha obligado a las víctimas a hacer declaraciones falsas, inculpar en actos delictivos a familiares y amigos o autoinculparse para salvar su vida.

La tortura y los actos crueles e inhumanos han llevado a legislar sobre este flagelo, y cuando creíamos superado este trance, nos damos cuenta de que la tortura sigue siendo utilizada como lo ha sido ahora en las investigaciones del caso Ayotzinapa y el video que se muestra en redes sociales, en el cual un maestro de educación secundaria es sometido a tortura por ahogamiento con una bolsa de plástico en su rostro, al confundir al profesor Carlos Canto Salgado con un miembro de un grupo delictivo, acto cometido por el entonces  director  de la Policía Federal Ministerial, Carlos Gómez Arrieta.

Desde el 21 de junio circula el video de Carlos Canto en una sesión de tortura que va hacia el ahogamiento, con lo que se demuestran las graves irregularidades y los delitos graves cometidos por agentes de la Procuraduría General de la República en las investigaciones del caso Ayotzinapa, con las cuales dieron lugar a la mal llamada “verdad histórica”.

En esta investigación, muchas personas fueron torturadas y martirizadas, con lesiones de todo tipo. La ONU señala la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes; documentó 34 casos de toques eléctricos en múltiples partes del cuerpo, violencia sexual, penetración anal y violaciones a personas detenidas y familiares cercanos.

El espectro de la tortura se basa en la impunidad, el encubrimiento y la acción del gobierno en la investigación de las violaciones a los derechos humanos. El Estado mexicano debe de actuar en consecuencia: castigar, perseguir y prevenir la tortura en todas y cada una de sus expresiones. n