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Trump no podrá con AMLO

Escrito por  Ginés Sánchez Jun 04, 2019

Donald Trump ha quedado atrapado en sus propias redes de populismo de extrema derecha lanzadas desde su precampaña; básicamente sus principales promesas electoreras le han salido muy mal, desde su malogrado muro en la frontera con México hasta la exhibicion por China de Estados Unidos como una potencia en franca y sostenida decadencia (ejemplos como las juventudes gringas adictas a las drogas y de costumbres cada día menos ejemplares frente a las de China, que no hacen más que estudiar y trabajar, con una disciplina mecánica y casi inimitable, y el hecho tambien de que China es el principal tenedor de bonos de deuda de Estados Unidos, nos pueden dar muchas luces al respecto).

Quizá sólo en el plano militar es donde sigue siendo aceptado ese país y su moneda, el dólar, como la principal potencia global. Pero ese hecho no será eterno, sin ninguna duda.

El presidente Trump ya oye pasos en la azotea. Pudiera ser, incluso, que el Partido Republicano no lo postule como candidato, con lo que su relección sería, de suyo, imposible, y así fuera postulado, los únicos activos que le quedan ante su electorado son su abierto racismo, mismo que estaba agazapado en la sique de muchos millones de gringos, y él los desinhibió para sacarlo a relucir abiertamente, y también los frutos de su reforma fiscal, que han sobrecalentado la economía del vecino del norte, así sea con efectos claramente regresivos.

Pero el estadunidense promedio no ve eso; esa cultura está acostumbrada a vivir en el aquí y en el ahora, con la cultura del gasto superfluo en su ADN, del sobrendeudamiento en las finanzas personales, en las antípodas de una cultura del ahorro.

Lo anterior quedó de manifiesto con la crisis financiera desatada en 2008, debido a las hipotecas subprime, misma que arrastró a prácticamente todo el planeta, que aún hoy padece sus estragos.

El presidente Andrés Manuel López Obrador y su equipo se encuentran ante una gravísima amenaza externa, ante la advertencia de aplicación de injustificados e injustos aranceles a todos los productos mexicanos, como no la había desde el hundimiento de barcos mexicanos por submarinos alemanes, que obligó a México a participar en la Segunda Guerra Mundial, durante el mandato del presidente Manuel Ávila Camacho; todo esto, sumado a las múltiples amenazas y problemas internos, heredados de un periodo de 18 años de una transición democrática por demás fallida, que nos llevó a enunciar conceptos tan preocupantes como el de Estado fallido.

Ya el Presidente y su equipo comienzan a actuar. Elementos como Ebrard, Seade, Graciela Márquez, Héctor Vasconcelos y Monreal como líder del Senado, harán sus respectivas tareas y sacarán al país de esta mala pasada, hecha por un presidente gringo que actúa de manera ladina y traicionera, y que de no ser por el entramado institucional de Estados Unidos, basado en pesos y contrapesos, que se ha activado hasta sus límites, ya sería similar a Nerón o a Hitler.

En el gobierno de la cuarta transformación, el que no da el ancho se va, y eso ya quedó demostrado con las renuncias de Josefa González Blanco y el panista Germán Martínez Cázares al gabinete presidencial. Así que se gobierna con lo mejor de este país, que no quede lugar alguno para la desconfianza en nuestros líderes políticos en la actual e incipiente administración. Por eso México saldrá victorioso de esta estéril y penosa situación binacional. n