Por una 4T más ambientalista

Escrito por  Ginés Sánchez May 28, 2019

El fenómeno del calentamiento global hará que este planeta sea, en 10 años y a este ritmo, un páramo infernal irreconocible, con todas las catástrofes meteorológicas como inevitables compañeras.

México parece estar pasmado, por más que se anuncien con bombo y platillo programas federales como el Sembrando Vida, zonas protegidas como las islas Revillagigedo y campañas de información y concienciación para los campesinos que alistan sus tierras mediante incendios generados para tal fin y que no pocas veces se salen de control.

Ante esto, el gobierno debe salir al paso a explicar, por ejemplo, la reducción al presupuesto para la Conafor, y no sólo eso, sino hacer muchos más anuncios en pro del medio ambiente, como fue la ampliación del bosque de Chapultepec con una sección extra.

Uno de estos tendría que ser el dar a conocer y hacer suyo el proyecto del tan comentado parque ecológico del lago de Texcoco, que según el número de hectáreas de las que se habla (14 mil), sería el más grande del mundo en su tipo.

Esta medida mataría dos pájaros de un tiro para el gobierno federal actual: uno, el justificar la aún tan criticada medida de cancelar el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, que por más razones de todo tipo que ya se han esgrimido, no son suficientes para los sicofantes adversarios al presidente López Obrador; una reserva ecológica en el lugar, tras decidir conforme a la ley en qué pueden servir las incipientes obras de lo que se pretendía un aeropuerto-ecocidio, supondría una decisión y un argumento ya incontestable y lapidario para ese, aún, incómodo asunto.

Esperemos que se haga, más por motivos ecológicos y medioambientales que políticos, pero ambas deben ir de la mano. Para todos los gobiernos en el mundo el planeta debería ser la prioridad de prioridades; nuestra casa se está destruyendo, y nosotros estamos sumidos en una fiesta de consumismo que contribuye a matar, día con día, a este nuestro hogar, un diminuto punto azul en medio de la aparente nada; el ser humano, como la orquesta del Titanic, que toca mientras la embarcacion se va a pique.

La Ciudad de México lució por más de una semana inhabitable; los paisajes que se veían (cielos grises con pocos metros de visibilidad) eran dignos de una película del fin del mundo; no podemos centrar el debate nacional en si hay paleros o no en las conferencias de prensa del Presidente, ni qué gasolinera vende dos centavos más barato el litro.

La cuarta transformación no es como las tres anteriores, en las cuales el problema medioambiental no sólo era irrelevante, sino que, practicamente, ni siquiera casi existía, y por ello no era tomado en cuenta.

Si la 4T no pone como punta de lanza de su programa planes de reforestación a fondo, de aumento de las áreas naturales protegidas y de toda medida que vaya de la mano de la agenda 21 y de la cumbre de la tierra celebrada en Río de Janeiro, de los acuerdos de París y los protocolos de Kioto en la materia, tendrá críticos que (ahi sí) tengan argumentos con los cuales criticar al presidente Lopez Obrador.

Esperemos respuestas de acciones al respecto, de la nueva administración; la pelota está en su cancha, y no hay más tiempo que perder. México debe ser ejemplo al mundo en el multicitado tópico, como lo es ahora mismo nuestra nación hermana, Costa Rica. n